La protección por desempleo: parches varios, PREPARA incluido


En la entrada anterior afirmé que la protección por desempleo se había reducido significativamente, y que dentro del sistema, PREPARA no era más que el chocolate del loro. Pero éste no es el único programa que ha sido recortado, hay más.

Sus nombres acostumbran a ser rimbombantes, sus resultados mucho menos, y su complejidad administrativa una carrera de obstáculos particularmente retorcida y siniestra. Y todo para hacer algo sin cambiar nada, lo justo para tranquilizar al precariado (¿o debiera decir lumpen-precariado? Esto del post-marxismo me supera).

Vayamos por estos programas, por orden de aparición de los tres que sobreviven a nivel estatal, que los autonómicos son infinitos y yo, limitado.

Un inciso previo. Cuando la normativa habla de parados de larga duración, generalmente se refiere a personas que sellan puntualmente su tarjeta de paro cada tres meses en un día determinado. Si se olvida de hacerlo ese día o el siguiente, se le considera una persona inactiva y pierde el derecho a ser considerado parado. Durante el cobro de algún programa de los que describo, no sellar la tarjeta en el día indicado se considera un fraude, y se le excluye: deja de cobrar, y se da el monto total por pagado.

A mucha gente le cuesta entender esto (y no me sorprende): eres un parado porque tienes una tarjeta de registro y la sellas cuando toca, si no lo haces eres como mucho personal inactivo. Dicho de otra forma, si no sellas la tarjeta eres un vago, alguien que no quiere trabajar, como los estudiantes y las amas de casa, sin ir más lejos. (Nótese la ironía y no me disparen).

Moraleja: si no estás trabajando, regístrate, sella la puñetera tarjeta cuando te digan y entra en las estadísticas. Aunque sólo sea por fastidiar al gobierno.

La Renta Activa de Inserción, abreviada como RAI y conocida popularmente como Ayuda del REY (sic), fue una iniciativa surgida en 2006 para aprovechar la bonanza económica, reinsertando a colectivos excluidos del mercado laboral. Incluye a mayores de 45 años, discapacitados y víctimas de violencia doméstica. Se pagan en cada tanda 11 meses a razón de 426€ mensuales, supeditados a unos topes de rentas personales y familiares. Se pueden cobrar hasta tres veces a lo largo de la vida laboral, pero las personas de 45 años o más tienen que dejar transcurrir necesariamente un año entre tanda y tanda.

Huelga decir que se ha convertido en una tabla de salvación para un colectivo bastante amplio. Sin ir más lejos, en junio 2017 la estaban percibiendo más de 200.000 personas, y la solicitaron otras 30.000.

Para cobrarla, inicialmente sólo era necesario cumplir alguno de los tres supuestos. Además, en el caso de personas mayores de 45 años sin discapacidad, ser un parado de larga duración que ha sellado su tarjeta de desempleo puntualmente durante un año.

Estas condiciones favorecían especialmente un colectivo en concreto: las mujeres que no habían cotizado en toda su vida. Porque no hay que olvidar que las mayores perdedoras de todo hogar roto (y el desempleo los destroza a puñados) son aquellas mujeres que viven solas, sin una vida laboral a la que recurrir y frecuentemente con hijos a cargo.

Y llegó la mayoría absoluta del Partido Popular. De entrada, introdujo un cambio retroactivo (de esos que nuestra jurisprudencia no permite) para dificultar su cobro a inmigrantes: no podían haber salido al extranjero en el último año, salvo causa de fuerza mayor. Nunca he visto una ola tan brutal de pérdida de pasaportes, y no se lo reprocho.

También excluyó a las personas sin vida laboral previa, exigiendo que hubiesen cobrado antes una prestación o subsidio contributivo. Además, se sacó de los presupuestos el requisito de poder demostrar que habían intentado al menos en tres ocasiones encontrar un empleo (proceso que se denominó Búsqueda Activa de Empleo, o BAE). Un mareo de perdiz como otro cualquiera para mostrar una imagen de exigencia. ¿O es que alguien cree de verdad que colectivos excluidos van a conseguir empleo llevando unos cuantos currículos a las tiendas de su calle?

Y por supuesto obligó a trabajadores con discapacitación a cumplir esas mismas reglas para el primer cobro. Para mí que todavía se quedaron con ganas, porque sólo se salvaron de las tijeras las víctimas de violencia doméstica. Si no les conociese pensaría que eso ya les dio vergüenza, agradezco a Andreíta Fabra por dejarlo claro.

¿Cree usted que la RAI es un programa retorcido? Espere que ahora le describo el Programa de Recualificación Profesional (PREPARA).

Este engendro fue lanzado en 2011 por el gobierno de Zapatero (me resisto a calificarlo de socialista), entonces contra las cuerdas por los muchos errores cometidos. No es un subsidio, es un crédito a la formación, financiado en buena parte por el Fondo Social Europeo. Por esta razón, se diseñó con un formato (aún más) extraño: puede solicitarse en un plazo de dos meses desde la finalización de una prestación o subsidio contributivos, pero no puede aprobarse hasta transcurrido un mes desde el inicio del plazo. Esto da tiempo al SEPE para tramitar la financiación del préstamo.

Siendo pues un crédito a la formación (aunque ésta brille por su ausencia) acompañada de una ayuda directa de entre 403€ y 457€, es competencia de las Administraciones de Empleo Autonómicas. Pero como por lo visto no se las considera capacitadas, se encomienda su gestión al SEPE, que pertenece al Ministerio de Empleo (valga la ironía). Un lío de mucho cuidado porque nadie se hace cargo por completo y es fuente de roces entre administraciones.

En sus inicios, era posible cobrarlo por una única vez en la vida laboral de cada persona que nunca hubiese recibido un crédito similar en el pasado, siempre y cuando la persona solicitante no tuviese derecho a otro tipo de protección en ese momento. Aunque muy parcialmente, cubría las carencias de colectivos como los muy jóvenes y los trabajadores agrícolas.

Este programa se renueva cada seis meses. En agosto de 2012 le tocó hacerlo al gobierno en mayoría absoluta del Partido Popular, y lo hicieron… a su estilo. Desde entonces es necesario cumplimentar la BAE, y cuando no se convive con familia dependiente  – caso de los muy jóvenes y de muchos inmigrantes – se requiere la consideración de ser parado de larga duración: un año sellando la tarjeta de desempleado en el último año y medio.

Como además es un crédito a la formación, no se respeta el derecho durante el trabajo. Es decir, si tú trabajar, nosotros no pagar y tú perder dinero. Llamadme sospechoso, pero sospecho que no se planteó para incentivar la búsqueda de empleo.

Con todas estas condiciones, entre 2011 y 2012 cobraron el PREPARA 475.000 personas, desde entonces hasta ahora ha tenido unos 300.000 perceptores. Hemos pasado de más de 200.000 beneficiarios por año a unos 60.000. Esta es la razón por la que he cualificado al PREPARA de chocolate del loro: da cobertura a mucho menos del 1% de los desempleados cada año.

Desde 2016, la prórroga del programa era automática mientras la tasa de paro en EPA no bajase del 18%. Ha sido del 17,22% este último trimestre, y se ha montado el lío. No es posible prorrogar el programa sin un acuerdo con las autonomías (que reclaman sus competencias), los sindicatos y la oposición. Complicada está la cosa, pero fue una decisión del gobierno de entonces, que es el mismo que ahora. Que no nos engañen. O sí, que allá cada cual con su voto.

Desde 2014 está activo el último programa, por ahora: el Plan de Activación de Empleo (PAE). Una cosa bastante surrealista, en su principio dirigido exclusivamente a colectivos de personas con familia a su cargo que hubiese agotado las tres tandas de la RAI, el PREPARA, o su antecesor el PRODI. Además, se exigía que fuesen parados de larga duración que no hubiesen cobrado ningún tipo de prestación, subsidio o crédito de formación en los últimos seis meses.

Todo ello unido a una larga e imaginativa lista de requisitos, como estar registrado en los servicios de empleo en un día concreto (el 31 de diciembre de 2014 en la primera edición), no haber finalizado por baja voluntaria el último contrato, no estar trabajando el día de la solicitud y el día en que se cumpliese un mes exacto de esta, … Vamos, lo de los huevos del dragón y la sangre de la gallina colorá (o viceversa).

La cosa tiene además su guasa porque se permite al empresario reclamar el importe del programa – los consabidos 426€, ahora 430€ – como subvención directa al salario. Dicho de otra forma, la misma tontería que se les ha ocurrido a los de Ciudadanos, pero para colectivos con cargas familiares. Si es así, se permite que el empresario cobre durante cinco meses, pero si es directamente el trabajador quién busca el trabajo y no cede su ayuda al contratante, a los tres meses cotizando se le echa del programa.

Como la financiación es parecida a la del PREPARA, se obliga al solicitante a esperar un mes antes de la aprobación del pago. Durante ese tiempo se le tiene haciendo el paripé de la BAE, ya mencionada. Eso sí, al menos el pago de las nóminas corresponde al SEPE, de modo que se ingresa puntualmente el día 10 de cada mes. Cuando es la autonomía quien paga, como en el caso del PREPARA, es frecuente cobrar a finales de mes, y a mes vencido. Una bicoca.

Este programa se prorroga anualmente desde 2015. Llegó 2017, cuando el gobierno ya no tuvo mayoría absoluta y tuvo que negociar las condiciones con los sindicatos. Desde mayo de este año ya no tienen que esperar seis meses los solicitantes con familia a cargo, sino uno, basta con haber sellado la tarjeta 9 meses en el año y medio anterior, y no el año que se pedía anteriormente, y lo puede pedir cualquiera que haya cobrado cualquier subsidio, prestación o programa. Para que luego digan que no sirve de nada la oposición parlamentaria y sindical. Y recalco el de nada, que de algo sirve. Pero con esta gente (por decir algo) milagros, los justos.

Admirable devoción la que muestran estos culiparlantes por su líder. 

¿Quién gestiona estos galimatías para los usuarios? Un colectivo de empleados públicos precario, desinformado, mal pagado y puteado. A ese entorno de gestión dedicaré el penúltimo capítulo de la serie, aunque sólo sea para que acudáis a la oficina de empleo (es un decir) prevenidos y bien informados.

Mientras tanto, no seáis inactivos y procurad no necesitar los programas de empleo. Por vuestro bien.

Gracias por dejar un comentario. Nota que no se aprobarán aquellos que superen las 250 palabras, o contengan afirmaciones no demostradas. Por ejemplo, si afirmas que la madre de algún miembro del gobierno ejerce la prostitución, tendrás que aportar pruebas.

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