La Ilustración, cuando los europeos de más al norte quisieron ser racionales


(Los españoles aún estamos en ello)

El final del siglo XVIII y principio del XIX fue una época de lucha entre el sistema absolutista, que no quería desaparecer, y un orden nuevo que nadie sabía muy bien en qué iba a consistir. Una revolución en la que el Ciudadano corriente, y la razón como meta humana y filosófica, trataron de imponerse sobre los derechos por nacimiento y credo. Se puso boca abajo al sistema político y económico. Un siglo más tarde, Weber hablaría de la época del desencanto, porque dejamos de creer en que las cosas ocurrían por encantamientos mágicos (o milagros varios) y que los poderosos lo fueron por decisión de un dios al que se retiraba de la esfera pública.

Pero que nadie se llame a engaño: fue sobre todo una revolución burguesa de hombres acomodados, y precisamente por ello, ilustrados, que se creyeron con derecho a elegir un modelo de sociedad basado en lo económico, en el capitalismo, y en lo político, en el liberalismo.

La Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano del 26 de agosto de 1789 es un texto fundamental para comprender el mundo contemporáneo, los valores por los que se rigen los Estados-Nación actuales y su organización. Iluminó la modernidad, que no es poco.

En el anexo de este artículo pretendo analizar la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano renglón a renglón. Aunque no estéis interesados en tanto detalle, no dejéis de leer la primera parte del escrito, porque es bueno recordar de dónde venimos, y sobre todo cómo hicimos el trayecto.

Facsímil DDHC

Introducción

La Asamblea Nacional formada el 17 de junio de 1789 votó entre el 20 y el 26 de agosto del mismo año, punto por punto, el preámbulo y los diecisiete artículos que le siguen. Poco antes, entre el 4 y el 11 de agosto, la Asamblea había emitido diversos decretos para abolir el régimen feudal.

Ratificada por Luis XVI bajo la presión de las masas el 3 de noviembre de 1978, la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano se establecerá como preámbulo de la Constitución de 1791. Aún hoy, es el texto legal de mayor nivel del Francia, al que se adhiere la Constitución en vigor en su preámbulo[i].

En este escrito pretendo demostrar que la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano simboliza el momento álgido de una revolución social y política, pero incompleta. Para comprenderla, es necesario situarnos en su contexto histórico, y las propuestas filosóficas y económicas que configuran su caldo de cultivo intelectual.

Contexto

Para que se produzca un salto cualitativo importante, es necesario que diversas perspectivas sociales evolucionen en direcciones convergentes hasta crear una coyuntura histórica crítica.

En los siguientes apartados describiré algunas de estas áreas de evolución con anterioridad a 1789, antes de entrar en los antecedentes históricos propiamente dichos.

Económico

Al período entre el siglo XV y el inicio de la Revolución Industrial se le conoce como capitalismo mercantil, o mercantilismo. Las rentas de los estados procedían en buena parte de la abundancia de plata y oro, generando una elevada inflación[ii].

El sistema francés prácticamente rendía culto a la agricultura[iii], considerada una forma de vida, y casi de arte. Más adelante hablaremos de los fisiócratas – autollamados economistas – entre los que cabe destacar Quesnay y Mirabeau, que intentaron reformar el sistema para garantizar su supervivencia.

Mientras tanto, se sucedían cíclicamente las crisis financieras causadas por la guerra, las malas cosechas y las revueltas por la escasez de alimentos básicos. Hasta 1750 el crecimiento anual acumulativo de la población mundial fue apenas del 0,06% (Mnez.Galarraga:16-17). Malthus lo explicó: debido a la ley de rendimientos decrecientes[iv], la producción de alimentos crece aritméticamente, mientras que la población lo hace geométricamente. La población se autorregula en función del alimento disponible[v], prácticamente constante.

Gráfico de crecimiento de la población
(Martínez Galarraga, página 17)

El acceso a los oficios seguía limitado por las reglas gremiales. Los procesos de industrialización en Francia estaban apenas en sus inicios. En conjunto, el antiguo régimen seguía dominando la economía francesa a finales del siglo XVIII.

Filosófico

La Ilustración se asienta sobre el impulso científico del siglo XVII, desde Galileo a Pascal, sin olvidar a Newton. Es el filósofo René Descartes quien estructura las ideas de la razón con su obra El discurso del método publicada anónimamente en 1637[vi], aunque el método científico y el remplazamiento de las corrientes aristotélicas se inicia en la Inglaterra del siglo XVI. Sobresalieron los empiristas: principalmente Bacon, el materialista Hobbes y el polifacético Locke, entre otros.

Bajo estas influencias escriben sus obras los tres grandes pensadores de la Ilustración Montesquieu, Voltaire y Rousseau. La obra cumbre del racionalismo sería la Enciclopedia, escrita entre 1751 y 1780 y dirigida por Diderot y D’Alembert. Las ideas de los filósofos se debatían y divulgaban en clubes y cafés, o en salones dirigidos por mujeres de la aristocracia[vii]. En provincias se crearon unas cincuenta logias masónicas, academias y sociedades del pensamiento (Larousse 2001:2134-2135).

Velada en casa de Madame Geoffrin , atribuido a Gabriel Memmonier (Palacio de Malmaison)
Velada en casa de Madame Geoffrin , atribuido a Gabriel Memmonier (Palacio de Malmaison). https://sobrehistoria.com/la-ilustracion/

Es la hegemonía de La Razón sobre cualquier otra norma, creencia o forma de pensamiento. Será tanto el entusiasmo despertado, que incluso pensadores del siglo XIX como Auguste Comte (1798-1857) llegarán a proponer gobiernos de sabios que tomarán decisiones totalmente racionales, aprobadas por la autoridad científica (Estradé y Saltó, 2008). Habrá que esperar a Max Weber (1864-1920) para rebajar el ímpetu intelectual y comprender que la racionalidad aplica al método seguido para alcanzar unos objetivos, sin que implique en absoluto que esos objetivos sean positivos para alguien. Más tarde, Mannheim (1893-1947) llegaría a declarar:

Alguien que crea que un partido de los intelectuales es necesario, es que ha errado en la diagnosis sobre los intelectuales. […] Más incluso: la formación de un partido de intelectuales conduciría inevitablemente hacia el fascismo.” Karl Mannheim (1987).

Religioso

De los movimientos filosóficos de la razón nacieron corrientes religiosas alternativas. Los empiristas divulgaron el deísmo[viii] como alternativa a la religión cristiana. Fueron ateos radicales Diderot y Holbach, mientras Voltaire y Montesquieu adoptaron posiciones deístas (Grau Mateu & Puigvert i Solà, 2008).

Montesquieu, Voltaire, Rousseau, y Diderot
Montesquieu, Voltaire, Rousseau, y Diderot

La censura estaba muy activa. Cuando una publicación no obtenía los privilegios[ix] necesarios para su publicación, se editaba en Inglaterra o los Países Bajos[x]. Las críticas a la institución religiosa, que formaba parte de los Estados Generales[xi], fueron una de las causas de persecución: Diderot fue encarcelado en 1749, Rousseau anduvo de refugio en refugio, perseguido incluso por Voltaire, mientras que éste se exilia a Berlín, de ahí a Ginebra, es declarado indeseable en ambas ciudades, y se instala en 1755 hasta su muerte en la ciudad de Fernex[xii].

Político

Desde el establecimiento de una corte de gran brillantez por Luis XIV, los cortesanos incrementaron sus gastos, lo que conllevó la necesidad de una mayor extracción de riqueza de las clases campesinas en nombre de la tradición.

Algunos fisiócratas monárquicos percibieron la amenaza de una gran revolución, e intentaron prevenirla reformando la antigua sociedad. Galbraith (2007:62-69) destaca a Turgot y Du Pont de Nemours. Legitimándose en el droit naturel intentaron implantar la norma liberal de gobierno laisser faire, laisser passer. (Galbraith, 2007:59-70). No consiguieron en apoyo de la nobleza.

Por tanto, a finales del siglo XVIII tenemos en Francia una burguesía enriquecida de origen mercantil que no tiene acceso al poder, un campesinado exhausto por la extractividad del sistema tributario, y enfurecido por las exenciones de la nobleza y de la iglesia. Un cóctel explosivo.

Antecedentes históricos

No hubo una única causa que justificase el espíritu revolucionario francés de 1789, tuvo mucho del contagio de otros conflictos en situaciones de coyuntura crítica. Algunos inspiraron ideas, otros simplemente contribuyeron a crear un clima de cambio social en la Francia del siglo XVIII. El resto fue una dinámica de agitación y miedo que culminó con la toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789.

Pero sin duda, el hecho que más influyó en las ideas del período fue la derrota de la monarquía absolutista en Inglaterra.

La revolución gloriosa

Al fallecimiento de Carlos II, le sucede su hermano Jacobo II, que comete el error de bautizar a su hijo varón recién nacido, y heredero, en la Iglesia Católica, lo que no deja de ser sorprendente ya que él era la cabeza de la Iglesia Anglicana. En 1689 se reúne una convención que nombra reina a María, hija mayor de Jacobo II (Larousse 11, 2005:1966-1971).

El Parlamento y Guillermo de Orange, esposo de María II de inglaterra, negociaron una nueva Constitución, que se consagró en el Bill of Rights. Obligaba al rey a compartir decisiones con el parlamento en asuntos de calado, como la sucesión monárquica o el establecimiento de tributos. Se abolieron trabas al acceso de hombres nuevos – no legitimados por nacimiento – al comercio y la administración, y desaparecieron los monopolios y patentes que atenazaban el espíritu emprendedor (Acemoglu & Robinson, 2012, págs. 229-236). La Revolución Gloriosa permitía la Revolución Industrial.

La independencia americana

Muy distinto es el caso de Norteamérica. Fue un enfrentamiento entre colonia y metrópoli. A la falta de representación parlamentaria se sumaron decisiones erróneas de la corona, ignorando los intereses coloniales y despreciando a los colonos.

Las ideas de John Locke y Montesquieu, y el conocimiento de la Revolución Gloriosa, sembró el deseo de soberanía. Se producen tumultos, reprimidos violentamente, y la ira estalla con los hechos del Tea Party[xiii] de 1773.

La guerra se inicia el 19 de abril de 1775. En 1778 los colonos obtienen el apoyo oficial de Francia, aunque desde mucho antes recibieron materiales de guerra, incluidos dos barcos ofrecidos por el marqués de Lafayette. Finalmente, en septiembre de 1783 se firmaría en París el reconocimiento de los Estados Unidos de América como estado soberano. Fue el primero en constituirse siguiendo los principios de la Ilustración (Larousse 12, 2005:2216-2221).

Los meses previos

El 5 de mayo de 1789 el Rey convoca a los estados generales. El tercer estado se niega a verificar por separado los mandatos, lo que supone de hecho la abolición de las tres órdenes. El 17 de junio se declaran asamblea nacional y asumen la soberanía en materia tributaria. Dos días más tarde, se les une la mayoría del clero. El 20 se juramentan en la sala del Juego de Pelota para establecer una constitución. El 27 ya se les había unido también la mayoría de la nobleza. Luis XVI capitula.

Apertura de los Estados Generales
Apertura de los Estados Generales, 5 de mayo de 1789, por Auguste Couder. Fuente wikipedia

Recordemos que la Asamblea estaba constituida por miembros de la nobleza, del clero y de la burguesía: una élite de hombres ilustrados. Mientras tanto París estaba en una situación de crisis permanente, una libra de pan llegaba a costar más del 10% del salario medio diario.

El rey concentra regimientos alrededor de Versalles. El 13 de julio se crea una milicia nacional, a las órdenes del héroe de la revolución americana, La Fayette. Se levantan barricadas y se producen ejecuciones arbitrarias.

El 14 corre el rumor de que Luis XVI planea disparar sobre la multitud desde la Bastilla, hacia la que se dirige una multitud que la asalta y se apodera de miles de armas, que se distribuyen entre los manifestantes.

El 15 de julio el rey se dirige a París y recibe la escarapela tricolor de la guardia nacional de las manos del alcalde. Finalmente reconoce a la Asamblea Nacional.

Recepción de Luis XVI en la alcaldía de París
Recepción de Luis XVI en la alcaldía de París por Jean Sylvain Bailly, primer alcalde de París, el 19 de julio 1789. Nótese la pequeña maldad de colocar al alcalde de París un escalón por encima del rey. Pintura en el salón Jean-Paul Laurens (autor del cuadro) del ayuntamiento de París.

En las provincias corrían todo tipo de rumores, propagando el pánico. Los campesinos se rebelan contra los restos del feudalismo, atacan castillos, incendian y ejecutan. Algunos aristócratas marchan al exilio, otros – los menos – abogan por la represión, mientras el resto acuerda la noche del 4 de agosto suprimir tanto el diezmo como los privilegios fiscales (Larousse 13, 2005:2300-2304).

Concluyendo

Tocqueville definirá la revolución como “el momento histórico en el que se acelera una evolución”, Neumann como “un cambio radical, fundamental en la organización política, la estructura social, el control de la propiedad y el mito dominante de un orden social, traducido en la ruptura de la continuidad del desarrollo” (Vallès, 2008, pág. 23).

Sin embargo, esta concepción del proceso revolucionario no se daría hasta el siglo XIX, en el XVIII se entendía como un retorno a un estado de cosas justo y ordenado. Leyendo a Rousseau, se desprende el objetivo de guiar al Estado por el Derecho Natural, entonces alterado por una élite despótica. Los colonos americanos lo verían distorsionado por una metrópoli incomprensiva.

Sin duda la Revolución de 1789 cumple muchos de estos requisitos – súbita, radical, fundamental, creadora de nuevos mitos – pero no todos.

Por eso, en la introducción declaré mi intención de demostrar que la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano marca un hito histórico, pero que se trata de una revolución incompleta, un producto humano, basados en individuos concretos en un determinado momento histórico (Berger, 2015:181).

Con este objetivo, tomaré conceptos de teoría política y de sociología. Trataré de diferenciar aquellos apartados que constituyen una reforma evolutiva del sistema, y las revoluciones, que en palabras de Aróstegui “es preciso que pueda [de]mostrar que aquellos rasgos que definían de forma central hasta entonces un ‘estado social’ han dejado de tener vigencia” (Aróstegui et al, 2001:12). Primero veamos por qué es una revolución.

La toma de la Bastilla
En 1793 Charles Thévenin plasmó de esta manera la Toma de la Bastilla. Muchos otros pintores, escritores, escultores, etcétera tomaron esta revolución popular como inspiración para crear sus obras. Fuente: http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/14-de-julio-de-1789-la-toma-de-la-bastilla_6776

Revolución

El sociólogo nos dice que la legitimación de un nuevo sistema debe construir sobre un cuerpo teórico un nuevo universo que englobe el orden institucional en una nueva totalidad simbólica, sobre la que se reordenará la historia (Berger, 2015:138,181).

La Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano lo hace, construyendo una cosmovisión política en la que el hombre/ciudadano es el centro, del que emana la soberanía. A partir de esta perspectiva, queda instaurada una nueva memoria que reordenará el pasado, cambiando el discurso. Por ejemplo, quedarán legitimados por la represión del viejo régimen los desórdenes y las ejecuciones arbitrarias. Los hechos históricos de la realeza y la monarquía francesas ya no serían percibidos tan gloriosos.

Y el futuro se proyectará de acuerdo con un nuevo espíritu en el que el pueblo/nación detente una soberanía indivisible e inalienable. El marco ha cambiado: el individuo sólo está sujeto a la Ley, nace sin servidumbres, libre de expresarse y de participar en la medida de sus capacidades.

Reforma

Pero la Revolución cambió sólo parcialmente, o nada en absoluto, algunas instituciones y procesos sociales.

Nada se dice en la Declaración, por ejemplo, de la educación, ni de la mujer. Esta omisión creará a corto plazo dos esferas superpuestas: la de quienes tienen acceso a la formación intelectual y serán capaces de reificar la nueva cosmovisión, y la de quienes retendrán lo aprehendido en su proceso socializador tradicional y lo transmitirán a sus descendientes. Ya advierte Berger (2015:169) que el poder permite determinar los procesos de socialización, y por consiguiente de modelar la realidad. Pero la Revolución Francesa renunció a todo ello en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano.

Tampoco se reemplaza la institución monárquica en 1789, manteniendo la autoridad del Rey en los 19 artículos constitucionales que acompañan la DDHC. Ni la institución religiosa, bajo cuya influencia transcurren los eventos sociales fundamentales: nacimiento, educación, matrimonio, paternidad, muerte.

Le serment du jeu de Paume
Le serment du Jeu de Paume, de David. Fuente Wikipedia.

Por último, las relaciones económicas apenas se alteran, el derecho de propiedad se supedita al bien común, pero se sigue considerando un derecho sagrado e inviolable.

Conclusión final

Sin duda la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano marca el momento álgido de la coyuntura crítica que denominamos Revolución Francesa. Sin todos aquellos procesos convergentes que proporcionaron la masa crítica en un período históricamente breve, el mundo habría sido totalmente distinto.

Pero no se completó entonces, sino en forma de continua acción/reacción a lo largo del siglo siguiente hasta consolidarse en el siglo XX. Y no lo hizo porque los revolucionarios no se sintieron legitimados para plasmar los cambios necesarios para sustituir las viejas instituciones, sino tan sólo para retornar al Derecho Natural. No lo harían hasta 1793, pero el gran cambio ya se había producido, ya era posible demostrar “que aquellos rasgos que definían de forma central hasta entonces un estado social” habían dejado de tener vigencia.

El advenimiento de al Modernidad ya había sido cimentado: empezaba la era de las sociedades liberales en un sistema capitalista globalizado. Lo que nos llevaría al imperialismo y colonialismo a partir de 1870, pero esa fue otra historia.


Anexo I: la Declaración frase a frase

Nota: la versión de la Declaración elegida para su análisis es la original, respetando la ortografía de la época.

La Declaración

No considero que existan semejanzas de fondo con la Declaración de Independencia norteamericana, más allá de la influencia común de los filósofos de la Ilustración. Quizás podría calificarse como tal la Declaración de Derechos del Pueblo de Virginia de 12 de junio de 1776 a la vista de sus artículos 1, 2, 3 y 5. Sin embargo, el resto de esta Declaración está muy orientada a prevenir situaciones concretas en el contexto histórico de la administración colonial, y carece del propósito universalista que hace única la Declaración francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano .

El preámbulo.

Les Représentans du Peuple François, constitués en Assemblée Nationale,

Ya he indicado cómo se pasa de los Estados Generales a la Asamblea Nacional, reconocida por Luis XVI el 15 de julio de 1789. La asamblea se erige en representante de todo el pueblo, sin excepciones.

…considérant que l’ignorance, l’oubli ou le mépris des droits de l’Homme sont les seules causes des malheurs publics et de la corruption des Gouvernemens, …

Esta es la parte, en mi opinión, fundamental del preámbulo, ya que establece como causa única de los problemas sociales el extrañamiento de los derechos del hombre. Se les asigna la máxima relevancia social, y política.

Asume que los gobiernos se corrompen cuando dejan de lado los derechos del hombre, entendiéndose que esto ocurre porque prevalecen intereses privados o de grupo. Este principio resulta hoy simplista. Sin embargo en 1789 tenía pleno sentido, considerando que hasta entonces los únicos intereses en juego habían sido los de una élite excluyente.

Un segundo punto de atención es que efectivamente el sujeto de derechos políticos es el hombre, excluyendo a la mujer[xv].

…ont résolu d’exposer, dans une Déclaration solemnelle, les droits naturels, inaliénables et sacrés de l’Homme…

La cualidad de no enajenables entronca con Rousseau. Pero lo más interesante son las expresiones naturales y sagrados. Esta fórmula satisfaría tanto a deístas, ateos o agnósticos, cómo a quienes profesaban una fe religiosa, que por otra parte Voltaire y Montesquieu aceptaban como factor de gobierno primordial (Grau Mateu & Puigvert i Solà, 2008, pág. 9 y 11).

afin que cette Déclaration, constamment présente à tous les Membres du corps social, leur rappelle sans cesse leurs droits et leurs devoirs ;

La referencia a los deberes, como complemento a los derechos, es interesante porque el abad Henri Jean-Baptiste Grégoire propuso que se acompañase la Declaración de Derechos con otra de Deberes (Wikipedia, 2016). Algunas obligaciones aparecen explícitamente en el texto, en otras ocasiones se mantiene implícito mediante formas negativas de los verbos deber o poder.

…afin que les actes du pouvoir législatif, et ceux du pouvoir exécutif pouvant à chaque instant être comparés avec le but de toute institution politique, en soient plus respectés ;

Puede sorprender que se mencionen los poderes legislativo y ejecutivo, omitiendo el poder judicial. Así lo estableció Montesquieu, que desdoblaba el ejecutivo en las cosas pertenecientes al derecho de gentes, y al civil[xvi].

…afin que les réclamations des Citoyens, fondées désormais sur des principes simples et incontestables, tournent toujours au maintien de la Constitution, et au bonheur de tous.

En este final de párrafo se han enumerado los objetivos de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano: mantener siempre en el espíritu de las leyes los derechos reconocidos, incluida la constitución a la que se anteponen.

En conséquence, l’Assemblée Nationale reconnoît et déclare, en présence et sous les auspices de l’Être Suprême, les droits suivans de l’Homme et du Citoyen.

Mención ambigua al Ser Supremo, de nuevo con una redacción aséptica en términos religiosos.

En cuanto a la mención separada del hombre y del ciudadano, J. Guilhaumou et D. Maldidier (1990)[xvii] interpretan que se trata de unión asimétrica de ambos conceptos.  Todo ciudadano[xviii] es hombre, aunque no sea necesariamente cierto a la inversa (Petiot, 2005). Mi interpretación es más sencilla: se habla de el Hombre cuando es sujeto de derechos, y de Ciudadanos como hombres censados por sus propiedades, y por tanto sujetos también a deberes concretos. Lo veremos en el articulado.

Articulado

Derechos fundamentales y soberanía

I           Les hommes naissent et demeurent libres et égaux en droits. Les distinctions sociales ne peuvent être fondées que sur l’utilité commune.

Establece la permanencia de los derechos a lo largo de la vida del hombre, aunque puedan existir diferencias sociales basadas en la aportación de cada uno a la comunidad. Este artículo introduce los principios homogeneizadores de nación, a la que hará referencia directa el artículo tercero.

II          Le but de toute association politique est la conservation des droits naturels et imprescriptibles de l’Homme. Ces droits sont la liberté, la propriété, la sûreté et la résistance à l’oppression.

Teniendo en cuenta el artículo anterior, es obvia la mención a la libertad. Se entiende asimismo que, si el individuo proporciona servicios a la comunidad, ésta deba proteger tanto su persona como sus propiedades en contrapartida. No es obvia la ausencia de la igualdad, a menos que se la entienda conjuntada con la libertad a partir del artículo anterior.

Respecto de la propiedad, la Declaración de Derechos de Virginia iba aún más lejos en su primer artículo al establecer el derecho a adquirir y poseer la propiedad y obtener la felicidad. En su versión francesa, en cambio, se entiende la propiedad como un derecho al mismo nivel que los anteriores, dentro del concepto de derecho natural[xix].

El derecho a resistir a la opresión parece más coyuntural en el contexto revolucionario[xx].

III         Le principe de toute Souveraineté réside essentiellement dans la Nation. Nul corps, nul individu ne peut exercer d’autorité qui n’en émane expressément.

Nación tal y como la entendía la Academia Francesa en su primera edición de 1694: conjunto de habitantes de mismo estado, país, viviendo bajo las mismas leyes y utilizando el mismo lenguaje. Es decir, el Pueblo.

Puesto que siguiendo a Rousseau la soberanía es inalienable e indivisible[xxi], no puede existir otra legitimación para la autoridad que la emanada del pueblo.

La Ley

IV         La liberté consiste à pouvoir faire tout ce qui ne nuit pas à autrui : ainsi l’exercice des droits naturels de chaque homme n’a de bornes que celles qui assurent aux autres Membres de la Société, la jouissance de ces mêmes droits. Ces bornes ne peuvent être déterminées que par la Loi.

Escribe Rousseau que el hombre pierde su libertad natural a cambio de alcanzar la libertad civil y la propiedad de lo que posee[xxii]. La libertad civil, a su vez, se encontraría limitada por la voluntad popular. Dos consecuencias se desprenden de ello: nadie, a título particular o corporativo, puede limitar la libertad de los demás; y la Ley se entiende como la expresión de la voluntad popular.

V          La Loi n’a le droit de défendre que les actions nuisibles à la Société. Tout ce qui n’est pas défendu par la Loi ne peut être empêché, et nul ne peut être contraint à faire ce qu’elle n’ordonne pas.

Como consecuencia del artículo anterior, la Ley sólo puede prohibir lo que es nocivo para la sociedad, y en contrapartida lo que no está prohibido está permitido. De esta forma se acota la capacidad de los poderes del Estado[xxiii].

VI         La Loi est l’expression de la volonté générale. Tous les Citoyens ont droit de concourir personnellement, ou par leurs Représentans, à sa formation. Elle doit être la même pour tous, soit qu’elle protége, soit qu’elle punisse. Tous les Citoyens étant égaux à ses yeux, sont également admissibles à toutes dignités, places et emplois publics, selon leur capacité, et sans autre distinction que celle de leurs vertus et de leurs talens.

Consta de dos partes diferenciadas. En la primera se habla explícitamente de la ley como expresión de voluntad general, y del derecho de todos los ciudadanos – nótese que no de todos los hombres – a presentarse para la tarea legislativa. Este último punto subraya que los miembros de la Asamblea son propietarios censados.

En la segunda parte, aparece de nuevo el concepto de igualdad que no había sido incluido entre los derechos naturales del hombre, pero aquí viene referido a la ciudadanía. Esa igualdad se extiende a lo que sería una propuesta meritocrática.

VII        Nul homme ne peut être accusé, arrêté, ni détenu que dans les cas déterminés par la Loi, et selon les formes qu’elle a prescrites. Ceux qui sollicitent, expédient, exécutent ou font exécuter des ordres arbitraires, doivent être punis ; mais tout Citoyen appelé ou saisi en vertu de la Loi, doit obéir à l’instant : il se rend coupable par la résistance.

Hay que resaltar la diferenciación entre los protegidos frente a la arbitrariedad – los hombres – pero es a los ciudadanos a quienes obliga. Se está diferenciando entre quienes pertenecen a la civis, y aquellos de quienes no se espera que conozcan la ley.

Por primera vez aparece un deber explícito: el de obedecer a la Ley al instante[xxiv].

VIII       La Loi ne doit établir que des peines strictement et évidemment nécessaires, et nul ne peut être puni qu’en vertu d’une Loi établie et promulguée antérieurement au délit, et légalement appliquée.

Establece límites a la ley, que debe respetar el principio de efectividad, y se establece la irretroactividad de la obligación frente a la ley. La última frase complementa las anteriores.

Protección frente a la ley

IX         Tout homme étant présumé innocent jusqu’à ce qu’il ait été déclaré coupable, s’il est jugé indispensable de l’arrêter, toute rigueur qui ne seroit pas nécessaire pour s’assurer de sa personne, doit être sévèrement réprimée par la Loi.

Partiendo del derecho de presunción de inocencia hasta que se sentencie, enfatiza que todo rigor innecesario sea reprimido por la ley.

Teniendo en cuenta la situación de este artículo y la dureza expresada en la última frase, probablemente se inserta esta disposición como preventiva frente a abusos existentes. Ya vimos una salvaguarda parecida en el artículo VII, y volverá a aparecer en forma de cierre en el XV.

X          Nul ne doit être inquiété pour ses opinions, même religieuses, pourvu que leur manifestation ne trouble pas l’ordre public établi par la Loi.

Es este un artículo que contrasta vivamente con el planteamiento de la Declaración de Virginia. Allá se partía de Dios – …los deberes que pesen hacia nuestro creador… – para finalizar cristianamente: …es deber de todos practicar la paciencia, el amor y la caridad cristianas. En cambio, los parlamentarios franceses establecen la libertad de las opiniones incluyendo explícitamente las religiosas. Es coherente con la influencia de pensadores que eran, en su mayoría, muy críticos con las religiones organizadas.

XI         La libre communication des pensées et des opinions est un des droits les plus précieux de l’Homme : tout Citoyen peut donc parler, écrire, imprimer librement, sauf à répondre de l’abus de cette liberté, dans les cas déterminés par la Loi.

Como prolongación de la anterior, se expresa la libertad de los ciudadanos – no de los hombres en general – a publicar las opiniones por cualquier medio, con el único límite de la Ley. Recordemos que los filósofos de la Ilustración sufrieron persecución o cárcel por sus ideas, y tuvieron que publicar fuera de Francia.

Administración pública y fiscalidad

XII        La garantie des droits de l’Homme et du Citoyen nécessite une force publique : cette force est donc instituée pour l’avantage de tous, et non pour l’utilité particulière de ceux auxquels elle est confiée.

El artículo XII se anticipa ciento treinta años a la definición del sociólogo Max Weber del estado como la institución que detenta el monopolio de la violencia[xxv]. Se establece la garantía de su uso para el bien común, en contraste con la tradición de los ejércitos a disposición del monarca y de la nobleza, o del ejército de circunstancias feudal.

XIII       Pour l’entretien de la force publique, et pour les dépenses d’administration, une contribution commune est indispensable. Elle doit être également répartie entre tous les Citoyens, en raison de leurs facultés.

De nuevo aparece un deber del ciudadano: contribuir al mantenimiento de fuerzas armadas y administración según las posibilidades de cada cual, aplicando un principio de progresividad fiscal.

XIV       Tous les Citoyens ont le droit de constater, par eux-mêmes ou par leurs Représentans, la nécessité de la contribution publique, de la consentir librement, d’en suivre l’emploi et d’en déterminer la quotité, l’assiète, le recouvrement et la durée.

Dirigido a los ciudadanos, coherentemente con el artículo anterior. Se definen para éstos derecho de verificación de validez tributaria: que haya sido justificada su necesidad, que haya sido consentido[xxvi], su empleo pueda ser auditado, y que se hayan acotado sus parámetros de aplicación.

XV        La Société a le droit de demander compte à tout Agent public de son administration.

Se completa el artículo anterior con el derecho a la fiscalización de la labor de los servidores públicos. Hay otras dos consideraciones que considero interesantes.

La primera es que es un derecho de la sociedad y no del ciudadano como en el artículo anterior. Es decir, se establece una protección implícita al agente al garantizar que tendrá que ser el estado quien le investigue y sancione, en su caso.

La segunda es el concepto de agente público. Actualmente se entiende agente como alguien que dispone de capacidad de agencia. Sin embargo, en el contexto del siglo XVIII, me inclino a pensar que es la denominación de un oficio, de un métier.

XVI       Toute Société dans laquelle la garantie des Droits n’est pas assurée, ni la séparation des Pouvoirs déterminée, n’a point de Constitution.

El artículo adquiere un mayor sentido si lo situamos dos años después de la Constitución norteamericana de 1787, que consagra sus tres primeros artículos a cada uno de los poderes, siguiendo el principio de check and balance. También considerando que la DDHC venía acompañada de una propuesta de constitución de diecinueve artículos (ver Anexo IV).

XVII      Les propriétés étant un droit inviolable et sacré, nul ne peut en être privé, si ce n’est lorsque la nécessité publique, légalement constatée, l’exige évidemment, et sous la condition d’une juste et préalable indemnité.

Era conocida la controversia entre Rousseau y Voltaire[xxvii] en lo referente a la propiedad privada. El primero veía en el lujo – entendido como un excedente patrimonial – una fuente de desigualdad, mientras que el segundo lo entendía como una consecuencia de la libertad (SIAM, 2012). El artículo reconoce pero limita el derecho: supedita la propiedad privada a la necesidad pública.


Bibliografía

Acemoglu, D., & Robinson, J. A. (2012). Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza. Por qué fracasan los países. Barcelona: Centro Libros PAPF, SLU.

Aróstegui, Julio; Buchrucker, Cristian; Saborido, Jorge. (2001). El mundo contemporáneo: historia y problemas. Barcelona: Biblos-Crítica, Buenos Aires. Recuperado el 15 de octubre de 2017, de http://www.trabajosocial.unlp.edu.ar/uploads/docs/el_mundo_contemporaneo___arostegui.pdf

Berger, P. L., & Luckmann, T. (2015). La construcción social de la realidad (24ª reimpresión, 1ª ed.). Buenos Aires: Amorrortu.

Déclaration des droits de l’homme et du citoyen (1789). (s.f.). Recuperado el 15 de octubre de 2017, de Larousse.fr: http://www.larousse.fr/encyclopedie/divers/D%C3%A9claration_des_droits_de_lhomme_et_du_citoyen/117119

Déclaration des droits de l’homme et du citoyen de 1789. (14 de abril de 2016). Recuperado el 18 de octubre de 2017, de wikipedia.fr: https://fr.wikipedia.org/wiki/D%C3%A9claration_des_droits_de_l%27homme_et_du_citoyen_de_1789

Discours sur l’inégalité (Rousseau). (s.f.). Recuperado el 19 de octubre de 2017, de La-Philo: http://la-philosophie.com/discours-sur-inegalite-rousseau

Estradé i Saltó, A. (2008). El pensamiento sociológico (I): Los fundadores. Barcelona: UOC.

Galbraith, J. K. (2007). Historia de la economía. Barcelona: Editorial Ariel SA.

Grau Mateu, J., & Puigvert i Solà, J. (2008). Los orígenes del mundo contemporáneo. Las transformaciones políticas. Barcelona: UOC.

Grau Mateu, J., Puigvert i Solà, J., & Sala i Vila, N. (2008). Los orígenes del mundo contemporáneo. Las transformaciones económicas. Barcelona : UOC.

Marseille, Jacques; Lelorrain, Anne-Marie. (2005). Historia Universal Larousse. Barcelona: Spes Editorial, SL.

Martínez Galarraga, J. (s.f.). La gran divergencia. Barcelona: UOC PID_00178193.

Martínez Galarraga, J. (s.f.). La revolución industrial. Barcelona: UOC PID_00178194.

Petiot, G. (2005). De la « Déclaration des droits de l’homme et du citoyen » (1789) à la « Déclaration universelle des droits de l’homme » (1948) constantes et changements. Linx: revue des linguistes de l’Université Paris Ouest Nanterre la Défense, 139-153. Recuperado el 18 de octubre de 2017, de https://linx.revues.org/225#tocto3n2

Piketty, T. (2014). El capital en el siglo XXI. México: Fondo de cultura económico.

Rousseau, J. J. (1983). El contrato social. Madrid: SARPE.

Sabucedo, J. D. (2010). Identidad colectiva movilizada. Revista de Psicología Social, 25(2), 189-202. Recuperado el 8 de abril de 2017, de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3193452

SIAM. (2012). Voltaire et Rousseau. Recuperado el 19 de octubre de 2017, de jjrousseau.net – Société Internationale des amis du musée Jean Jacques Rousseau: https://jjrousseau.net/jean-jacques-rousseau-2012/voltaire-et-rousseau/

Vallès, J. M. (2008). La política com a activitat (III): els resultats. Barcelona: UOC.

Weber, M. (28 de enero de 1919). La política como vocación. Recuperado el 21 de octubre de 2017, de HACER – Hispanic American Center for Economic Research: http://www.hacer.org/pdf/WEBER.pdf


Notas y comentarios.

[1] He guardado esta versión, por ser la más fiel al original, incluida la ortografía y gramática: https://fr.wikisource.org/wiki/D%C3%A9claration_des_Droits_de_l%E2%80%99Homme_et_du_Citoyen

[i] Le peuple français proclame solennellement son attachement aux Droits de l’Homme et aux principes de la souveraineté nationale tels qu’ils ont été définis par la Déclaration de 1789, confirmée et complétée par le préambule de la Constitution de 1946, ainsi qu’aux droits et devoirs définis dans la Charte de l’environnement de 2004”. El destacado es mío.

[ii] Entre 1475 y 1675 los precios en el Reino Unido se multiplicaron aproximadamente por 2,5 (Galbraith, 2007:46).

[iii] En 1700, el capital nacional en el Reino Unido equivalía a siete años del ingreso nacional, de los cuales cuatro eran tierras agrícolas. En cambio, en Francia el capital agrícola rozaba cinco años (Piketty, 2014:132-133).

[iv] Enunciada por Malthus, parte de la obra de David Ricardo se basó en ella: a medida que se intensifica un factor de producción – capital o mano de obra – su rendimiento tiende a decrecer. Referido a los campos de cultivo, significa que primero explotaremos los recursos más rentables, pero si se necesita ampliar la superficie tendremos que utilizar terrenos menos productivos, y así hasta que el rendimiento final sea cero. Hay que tener en cuenta que ni Malthus ni Ricardo llegaron a incluir en sus estudios la influencia tecnológica, que permitiría superar estos límites vía productividad.

[v] Con sobrepoblación los salarios en el campo tendían a bajar mientras que los alimentos escaseaban, se producían hambrunas, guerras o enfermedades que mermaban la población. Los salarios entonces se incrementaban y la población volvía a crecer hasta desencadenar de nuevo los llamados frenos malthusianos.

[vi] Descartes tuvo en muy en cuenta el proceso a Galileo ocurrido en 1633, y por ejemplo utilizó en el título discurso en lugar de tratado para evitar sospechas de la Inquisición. Fuente Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/Ren%C3%A9_Descartes

[vii] Algunos de estos salones llegaron a ser famosos, como el de la duquesa de Maine o el de la marquesa de Lambert.

[viii] Los deístas aceptaban la existencia de un dios creador, al que se llega desde la razón, que no interviene en el mundo físico, y rechazaban la religión revelada a partir de interpretaciones de libros sagrados.

[ix] Autorización oficial de las autoridades para la publicación de una obra.

[x] Así llega el empirismo a Francia, por la vía holandesa, junto con la admiración por el sistema británico de monarquía limitada.

[xi] Asamblea convocada de manera excepcional por el Rey. Estaba formada por tres estados: el primero era el clero, el segundo la nobleza, y el tercero los representantes de las ciudades que disponían de consistorio. Fuente Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/Estados_generales_de_Francia

[xii] Conocida actualmente como Ferney-Voltaire.

[xiii] Los colonos fueron obligados a comprar el té a la Compañía de las Indias Orientales. En 1773 el té cargado en tres barcos atracados en la bahía de Boston fue arrojado al agua por un grupo de bostonianos disfrazados de indios.

[xiv] Este apartado es íntegramente un resumen de la secuencia de eventos narrados en la Enciclopedia de la Historia Universal de Larousse, tomo 13.

[xv] En septiembre de 1791 Olympe de Gouges redacta la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, que serían rechazados el 28 de octubre.  No sería hasta 1841 que algunas propuestas serían tenidas en cuenta, y finalmente aceptada la declaración al completo en 1986 (LDH, 2007).

[xvi] « l y a, dans chaque état, trois sortes de pouvoirs ; la puissance législative, la puissance exécutrice des choses qui dépendent du droit des gens, et la puissance exécutrice de celles qui dépendent du droit civil. Par la première, le prince ou le magistrat fait des lois pour un temps ou pour toujours, et corrige ou abroge celles qui sont faites. Par la seconde, il fait la paix ou la guerre, envoie ou reçoit des ambassades, établit, la sûreté, prévient les invasions. Par la troisième, il punit les crimes, ou juge les différends des particuliers. On appellera cette dernière la puissance de juger ; et l’autre, simplement la puissance exécutrice de l’état. » El resaltado es mío.

[xvii] Citados por G. Petiot (2005)

[xviii] Una de las acepciones mencionadas por Petiot es la del ciudadano como miembro de una comunidad política organizada, en el sentido del civis romano. El empleo de la palabra en el siglo XVIII, basado en Rousseau, sería el de Pueblo como apelativo colectivo, ciudadano en particular, y sujeto en tanto que sometido a la ley del Estado.

[xix] No creo que tenga sentido entrar en detalle en el concepto de derecho natural. Sólo decir que se considera establecido desde nuestra conciencia (o la divina), y que considera determinados derechos anteriores y superiores a los derechos positivo y consuetudinario.

[xx] En cualquier caso, no volverá a ser mencionado hasta la constitución de 1793, que va más allá en la definición del derecho como un deber. Define la opresión en los artículos 33 y 34, y finalmente establece el deber de insurrección: “Article 35. – Quand le gouvernement viole les droits du peuple, l’insurrection est, pour le peuple et pour chaque portion du peuple, le plus sacré des droits et le plus indispensable des devoirs.”

[xxi] El contrato social, libro II, capítulos I y II

[xxii] Ibid., libro I, capítulo VIII.

[xxiii] Como nota de estilo, nótese que ya han aparecido en relación con los sujetos de derechos las expresiones pueblo, nación y sociedad.

[xxiv] Afirma Rousseau, en el Contrato Social: “Todos los servicios que un ciudadano pueda rendir al Estado, se los debe tan pronto el Soberano lo demande; pero el Soberano por su lado no puede cargar los sujetos de cadenas inútiles a la comunidad.” (El Contrato Social, libro III, capítulo IV)

[xxv]Hoy, por el contrario, tendremos que decir que Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio (el territorio es un elemento distintivo), reclama (con éxito) para sí el monopolio de la violencia física legítima.” Max Weber, 1919.

[xxvi] La redacción es un tanto ambigua, pero por el sentido de la frase entiendo que es otro requisito: el de haber sido aprobado válidamente por los ciudadanos, o por sus representantes.

[xxvii] Voltaire afirmó en 1763 « J’aime le luxe et même la mollesse, / Tous les plaisirs, les arts de toute espèce, / La propreté, le goût, les ornements. ». Por el contrario Rousseau entendía la propiedad como el origen de los problemas sociales : « Pour le poète, c’est l’or et l’argent, mais pour le philosophe ce sont le fer et le blé qui ont civilisé les hommes, et perdu le genre humain. »

Un comentario sobre “La Ilustración, cuando los europeos de más al norte quisieron ser racionales

Agrega el tuyo

Gracias por dejar un comentario. Nota que no se aprobarán aquellos que superen las 250 palabras, o contengan afirmaciones no demostradas. Por ejemplo, si afirmas que la madre de algún personaje público ejerce la prostitución, tendrás que aportar pruebas.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

Salva Solano Salmerón

Bacineamos de to lo que se menea

Joven Furioso

Escritos, divagaciones y un chancletazo al libre albedrío.

Vota y Calla

No te metas en lo que SÍ te importa

Blog del Gran Baladre

Bacineamos de to lo que se menea

Blog de Gregorio López Sanz

Bacineamos de to lo que se menea

Colectivo Novecento

Blog de economía crítica y pensamiento político

REMEMORACIÓN

Memoria de las víctimas, Historia y Política

Economistas Frente a la Crisis

El pensamiento económico al servicio de los ciudadanos

A %d blogueros les gusta esto: