Inicio de las conversaciones de Versalles 1919. Un reportaje ficticio.


 La conferencia de paz de Versalles tenía que haber servido para cerrar las heridas de la Primera Guerra Mundial, pero en lugar de eso fue tan solo el primer acto de la segunda.

El ambiente en Francia era claramente de venganza, el objetivo destruir la odiada Alemania. Lo advirtió el mariscal francés Foch (el responsable de que muriesen 2.500 soldados por su cabezonería de finalizar la guerra a las 11 del día 11 del mes 11 de 1918):

“Esto no es una paz, es un armisticio de 20 años” (Falló por 64 días)

Wikipedia

También lo advirtió Keynes, de forma incluso más cruda:

“…uno podría preguntarse si las expresiones de Wilson y Clémenceau, con su tono monótono y su permanente caracterización, eran realmente rostros, y no las máscaras tragicómicas de algún extraño drama o espectáculo de marionetas.” …

“El tratado no incluye provisiones para la rehabilitación económica de Europa, nada para transformar los Poderes Centrales derrotados en buenos vecinos, nada para estabilizar los nuevos estados de Europa, nada que reclamar a Rusia…”

(Keynes, 1919)

Para recrear aquellos momentos de enero 1919 he escrito un artículo ficticio simulando un reportaje que, por tanto, no retransmite las sensaciones que corresponderían conociendo lo que entonces era futuro. Pero si un soldado tan poco iluminado como Foch lo pudo ver, ¿cómo explicar lo que ocurrió de otra forma?


El sábado 18 de enero dio comienzo la Conferencia de Paz de París, en la que se reúnen delegaciones del más alto nivel político para certificar el final de la guerra que ha devastado el mundo durante cuatro años. Y, sobre todo, para prevenir la repetición de esta tragedia. Todavía tardaremos en saber con seguridad cuantos hombres de todas las nacionalidades han muerto, pero podemos afirmar con pocas dudas que han sido millones. No en vano los habitantes de París ya empiezan a hablar de “La grande guerre”, la gran guerra.

A lo largo de estos últimos días, hemos visto llegar a París a los representantes de las naciones vencedoras. Se ha creado el Consejo de los Diez, en el que participan jefes de estado, ministros y observadores de los Estados Unidos de América, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón. Sin embargo, ya se rumorea que no será suficiente para estudiar todas las aristas de la negociación. Es por tanto probable que se requiera la creación de comisiones dedicadas al estudio de los cambios convenientes en el mapa de Europa tras la derrota de las potencias centrales, las reparaciones de guerra, y, si es aprobada la propuesta anunciada por el presidente Wilson hace poco más de un año en su lista de 14 puntos, la creación de una Sociedad de Naciones (SDN).

De izquierda a derecha, el Primer Ministro británico Lloyd George, el Presidente del Consejo de Ministros Italiano Orlando, el Primer Ministro de Francia Clémenceau, y el Presidente Wilson de los EEUU de América. Fuente: (Conferencia de Paz de París (1919), s.f. )

Debemos resaltar que esta propuesta del presidente Wilson fue extraordinariamente acogida por los habitantes de París, que todavía recuerdan con terror los bombardeos de las tropas alemanes sobre su ciudad, hace tan solo unos meses. Tanto se le aprecia, que incluso se le ha dedicado una avenida[2] de esta ciudad, y el lunes 20 fue invitado por el Senado francés a una comida en el Palacio de Luxemburgo[3].

Claro, que también pudiera ser que se agasaje al que se dice en los pasillos del gobierno francés que es el mayor acreedor de Francia. Y cabría decir que probablemente de Gran Bretaña, aunque la delegación de ese país no lo ha confirmado. Ni, por cierto, desmentido.

Página del diario ” le Rire ” del 2 de noviembre de 1918 mostrando el deseo de reparación del pueblo francés. Dibujo de René Jouenne.

La perspectiva de los aliados difiere en cuanto a sus objetivos, por lo que las negociaciones se esperan largas e intensas. EEUU busca la autonomía de las naciones que estaban bajo control de los grandes imperios centrales de Europa, la devolución de territorios, incluyendo Alsacia y Lorena para Francia, la independencia de Bélgica, y varias medidas para prevenir nuevos conflictos armados.

Entre éstas, se encuentran el fin del secretismo de los acuerdos diplomáticos, pero sobre todo la ambiciosa propuesta que ha concitado mayor esperanza es la creación de la Sociedad de Naciones, aceptada a debate el pasado sábado 25, y pendiente de desarrollar y aprobar, o rechazar. Se espera que esto suceda a mediados del mes próximo[4]. Si la idea triunfa, el mundo dispondría de un foro mundial en el que resolver los problemas mediante la diplomacia, en lugar de recurrir a los ejércitos.

En cuanto a Gran Bretaña, si bien algunas fuentes del Tesoro consideran que es necesario reintegrar a Alemania a la economía europea[5], el principal objetivo del gobierno que encabeza Lloyd George, y que coincide en ello con Clémenceau, es la seguridad. El objetivo es conseguir que nunca más Alemania tenga la capacidad de poner en riesgo la superioridad militar británica, especialmente en el mar. Además de reivindicar territorios coloniales de Alemania, y diseñar fronteras seguras en el norte de África y Oriente Medio[6].

Francia también busca la seguridad. Para ello, además de limitar las capacidades bélica y productiva de Alemania, exige a las potencias vencidas, y especialmente a la germana, a la que consideran la culpable última del estallido bélico, que reparen todos los gastos de guerra. Esta postura es muy evidente para cualquiera que lea los periódicos franceses[7].

Pero no crean que son sólo los dirigentes quienes consideran que Alemania fue responsable. Es un sentimiento que el filósofo francés Émile Durkheim[8] extiende al alma de la nación en la introducción de su libro Alemania, por encima de todo:

…su humor agresivo, su voluntad belicosa, su desprecio al derecho internacional y al derecho de gentes, su inhumanidad sistemática, sus crueldades reglamentarias.”[9]

En lo que respecta a la actividad de los demás países participantes en la conferencia, nuestras fuentes señalan que los belgas están presentes en todas las ocasiones, excepto cuando asisten Japón o los representantes serbocroatas-eslovenos[10]; Italia aspira a integrar las regiones de su cultura y territorios coloniales, además de las correspondientes indemnizaciones de guerra; los japoneses solo intervienen cuando corresponde hablar de intereses marítimos, o de los que afectan directamente a su país.

Makino Nobuaki, jefe de la delegación de Japón.

Refiriéndonos a este último país, Japón, se comenta que la delegación, encabezada por el conde Makino Nobuaki[11], se siente muy molesta por el trato humillante que están recibiendo en la Conferencia, sentados en un extremo de la mesa de negociaciones, y teniendo que soportar chanzas y burlas de carácter racial. Incluso se cuenta en los mentideros extraoficiales que Clémenceau quiso hacer una broma preguntando por qué tenía que estar sentado al lado de los feos japoneses en una ciudad repleta de atractivas mujeres rubias[12].

Según los expertos en política japonesa, la sorprendente solicitud de introducir en el reglamento de la Sociedad un artículo garantizando el principio de “igualdad racial” trata de resolver el debate en ese país sobre la incorporación a la SDN, porque representantes nipones de alto nivel temen que la Sociedad actúe de facto como una comunidad de superioridad anglosajona, con menoscabo de los países asiáticos[13]. Es en este contexto que Japón presenta su propuesta de igualdad racial. Es previsible que sea rechazada, lo que resultará previsible para quienes hayan leído al conde de Gobineau, o los escritos científicos sobre las razas de Vacher de Lapouge, entre otros[14]. El enfoque de las supremacías raciales subyace en la política geoestratégica, e imprime desconfianza en Asia.

Esta es, de momento, la situación en la Conferencia de Paz de París a vuelapluma. Esperamos seguir relatando los acontecimientos, que se presentan extraordinarios.

En las próximas semanas, por ejemplo, se hablará de las naciones árabes, y se espera la presencia del famoso teniente coronel T.E. Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia. No se pierdan nuestro relato de los acontecimientos que están cambiando el mundo.

París, 27 de enero de 1919[15].


[2] Sería inaugurada en julio de 1918. Pueden encontrarse fotografías del acto en la web de los archivos de París.

[3] Verificado en Cronología Universal KRONOBASE.

[4] Wilson la presentaría en la conferencia el 14 de febrero, aunque fue efectivamente aceptada a debate el 25 de enero. Fuente: Cronología Universal KRONOBASE.

[5] Obviamente, aquí Hobsbawm (2018, pág. 39) menciona a John Maynard Keynes, que abandonaría la conferencia, decepcionado por el planteamiento vengativo de las potencias, y publicaría ese mismo año su dura crítica The Economic Consequences of the Peace. En la misma introducción, afirma que

Seated indeed amid the theatrical trappings of the French Saloons of State, one could wonder if the extraordinary visages of Wilson and of Clemenceau, with their fixed hue and unchanging characterization, were really faces at all and not the tragi-comic masks of some strange drama or puppet-show.

The Treaty includes no provisions for the economic rehabilitation of Europe,– nothing to make the defeated Central Powers into good neighbors, nothing to stabilize the new states of Europe, nothing to reclaim Russia; nor does it promote in any way a compact of solidarity amongst the Allies themselves; no arrangement was reached at Paris for restoring the disordered finances of France and Italy, or to adjust the systems of the Old World and the New.

(Keynes, 1919)

[6] En realidad, los acuerdos de Sykes-Picot fueron firmados el 26 de mayo de 1916, pero se entiende que, dado su carácter secreto, el periodista no puede saberlo con certeza.

[7] La caricatura que acompaña este párrafo procede de los archivos de París.

[8] Aunque Durkheim está considerado uno de los padres de la sociología, el supuesto periodista se refiere a él por el título que obtuvo en la Escuela Superior Normal de París en 1882.

[9] (Durkheim, 1915)

[10] (Keynes, 1919)

[11] Fotografía obtenida de Wikipedia.

[12] La anécdota se cuenta en la entrada de Wikipedia para el personaje de Nobouaki. No he podido contrastarla, por lo que la incluyo a cuenta de mentideros extraoficiales.

[13]  Este supuesto fue posteriormente aprobado en primera instancia por 10 votos a favor y 7 abstenciones, pero ante las presiones de Australia y Nueva Zelanda, que en ese momento desarrollaban fuertes políticas antiinmigración, Gran Bretaña se opuso rotundamente, y convenció al presidente Wilson, que exigió unanimidad. La propuesta fue finalmente rechazada. (Maita Ruiz, 2010, págs. 21-24)

[14] Hay abundante literatura sobre conceptos muy en boga en esa época: darwinismo social, racismo científico, eugenesia, etc. La incluyo para expresar que efectivamente, los temores de Miyoji Ito, contrario a la entrada de Japón en la SDN (Maita Ruiz, 2010, pág. 21), eran fundados, y de paso explicar la perspectiva de superioridad racial (alemana, nórdica, eslava, etc.) con la que los vencedores enfocaban a los vencidos. También habría que resaltar que los japoneses se consideraban una raza superior en Asia, de ahí la doble humillación. Wikipedia dispone de una amplia entrada relativa al racismo científico.

[15] He situado el relato en esta fecha para poder incluir la aprobación a debate de la Sociedad de Naciones, sin alejarme en exceso del inicio de las negociaciones.


Referencias y bibliografía

Conferencia de Paz de París (1919). (s.f.). Recuperado el 15 de marzo de 2019, de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Conferencia_de_Paz_de_París_(1919)

Durkheim, É. (1915). L’Allemagne au-dessus de tout. Recuperado el 15 de marzo de 2019, de https://fr.wikisource.org/wiki/L%E2%80%99Allemagne_au-dessus_de_tout

Keynes, J. M. (1919). The Economic Consequences of the Peace. Recuperado el 15 de marzo de 2019, de https://www.google.com/search?rlz=1C1CHBF_esES831ES832&ei=eJuLXO3oKo2oa9_Ln7gD&q=the+economic+consequences+of+the+peace+fecha+de+publicaci%C3%B3n&oq=the+economic+consequences+of+the+peace+fecha+de+publicaci%C3%B3n&gs_l=psy-ab.3…397837.400965..401264…0

Veiga Rodríguez, F. (2009). El mundo de entreguerras. Barcelona: UOC.

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