Crónicas de Ptaguj (1): presentación


Aprovechando que hace poco conocí al Muy Honorable Señor (MHS en lo sucesivo) K.Baladring, que afirma ser el tío del nunca suficientemente valorado P.Baladring, que por aquí escribía y ahora está muerto, le he preguntado algo que me rondaba por la cabeza desde hace tiempo: ¿son los Gremlins seres autóctonos, o proceden del espacio exterior? En el segundo caso, ¿qué hacen aquí? ¿No tenían a nadie más a quien molestar en todo el puñetero universo?

Muy amablemente (para ser lo que es), el MHS me ha respondido, y aquí adjunto su misiva.


Humilde y escasamente apreciado homo sapiens sapiens (disculpe usted el manchurrón, pero es que cada vez que pienso que ustedes se creen sapiens me entra la risa y se me escapan unas gotitas de saliva).

En cuanto al color de mi saliva, eso no es asunto suyo.

Permítame que le aclare de entrada que no somos Gremlins. Podría exponerle múltiples razones, pero la principal es que los Gremlins no existen: es algo que se le ocurrió a Mr. Spielberg cuando volvía de una juerga con Mr. Dante, una vez que se cruzó con mi Paraibatai P.Baladring, sin llevar las gafas puestas. Algo parecido ocurrió con George Lucas, al que invité un día del siglo pasado a tomar algo con un humano muy gracioso al que conocí en Andorra, J.Pujol, y le dio por hacer un personaje de la saga Star Wars a imagen y semejanza nuestra. Aunque mucho más bajito y menos atractivo, que todo hay que decirlo, modestia aparte.

Por otra parte, la relación entre P. y yo no es realmente familiar como usted lo describe en términos antropomórficos. Sería más adecuado decir que yo soy el equivalente al Heniochoi de P. en mi civilización. Si no sabe lo que significan Paraibatai y Heniochoi consulte usted la entrada sobre el Batallón Sagrado de Tebas en cualquier enciclopedia. Lo de “tío”es sólo para que su limitado intelecto, rebosante de tabúes sobre las relaciones entre machos adultos, lo pueda asimilar.

Aclarado este punto, le iluminaré con la respuesta a la primera de sus desorientadas preguntas: efectivamente, no vinimos al mundo en este planeta, ni tampoco en este sistema solar, aunque de hecho han vivido entre ustedes embajadores de nuestra especie durante unos cuantos milenios. Si se fijan un poco, estamos un poco por todas partes, escondidos a simple vista. Echen un vistazo a las gárgolas de sus catedrales, sin ir más lejos.

A. y C. Baladring, alucinados por la que había liado B.Baladring con su religión.

Fonéticamente, para que ustedes lo capten, denominamos a nuestro mundo Ptaguj, que podríamos traducir por Principio Central en nuestro idioma. Es el centro causal del universo puesto que alberga nuestra especie, que es su razón de existir. Alguno de ustedes que sea excepcionalmente culto para el promedio de sus degeneradas subclases habrá notado que la escritura se parece mucho a la griega, y no es casualidad. ¿De verdad creen que su miserable intelecto iba a parir las civilizaciones griega o egipcia de su antigüedad? Bajen al suelo, damas y caballeros “sapiens”, dicho lo de “sapiens” con el mayor recochineo posible.

En fin, que tampoco quiero extenderme demasiado sobre el origen de los míos – a los que denominaremos a efectos de esta misiva Gujdaris, Habitantes del Centro -, no fueran sus astrónomos a descubrirlo por pura serendipia (o sea, por pura potra para los estudiantes de ESO), y aburrirnos la existencia con sus patéticos intentos de contacto.

Momia de A.Baladring

Nuestro antecesor A. Baladring llegó hasta aquí por la razón más fuerte de todas: porque podía. Tuvo que salir de mi mundo por piernas (es una larga historia), le quedaban unos milenios de vida por delante, y no tenía nada mejor que hacer que navegar por ahí en busca de seres divertidos. Encontró seres – sus antepasados – pero no eran divertidos, así que para distraerse fue insuflando civilizaciones por aquí y por allá, y luego enfrentándolas entre sí. Parece ser que se lo pasó en grande, porque murió descojonándose de todo.

Claro, que el concepto de diversión de A. – crear humanos a imagen y semejanza suya – no es propio de nuestra especie, sino exclusivamente de A., que era un tanto rarito. Luego llegó B. Baladring, al que le daban dolor de cabeza tantas civilizaciones complejas, y decidió simplificarlas. Para eso creó una religión hegemónica mortalmente aburrida que acabó con la mayoría de las demás y sus respectivas culturas. De paso anuló casi todas las civilizaciones divertidas. A. Baladring, que ya estaba un poco mayor, se lo tomó muy mal y empezó a inspirar herejías, que siempre acababan en alguna guerra por aquello de que mi dios mola más que el tuyo.

Por su parte, C. Baladring siguió el camino de A., pero para que B. no le fastidiase la diversión, lo hizo en Asia, con una gente muy simpática que te mira, pero parece que no. Fue el último antes de descubrir que estábamos inmersos en la Gran Crisis Gujdarian, y que ésta es irreversible.

Para cuando le tocó guardia en la Tierra a D. Baladring, la manipulación de los homo había dejado de ser una diversión, siendo ahora una necesidad perentoria para Ptaguj. Hicimos el Renacimiento primero, luego la Revolución Industrial para ver si habiendo más humanos nos ayudaba, pero hasta ahora, nada. Aún no hemos podido resolver el problema, y aquí seguimos. Ni mi predecesor J .Baladring, ni yo, vinimos ya voluntarios, y P. fue claramente un reclutamiento forzoso (en referencia a la religión inspirada por B., diría que forzado a hostias), de ahí su irresponsable vida en la Tierra.

Ahora vamos a calzón quitado, como dicen ustedes en su paradójico lenguaje para catetos, porque el problema tiene que resolverse antes de que la especie homo se extinga en los próximos cincuenta años, lustro arriba o lustro abajo.


A todo esto, ¿cuánto me van a pagar, y cuándo? Porque si no me va a llegar ni para comprar cigarritos aromáticos, no me voy a sentir motivado para seguir desvelando secretos tan bien guardados.

Esperando su oferta, se despide con el saludo hawaiano de mi hermoso dedo corazón extendido,


Nota del Administrador: ya veis que K. no está muy motivado a contarnos su historia. Si os parece interesante y queréis que continúe escribiendo, por favor dejad un comentario en el blog. Pagar, no le vamos a pagar, pero sabiendo de su extraordinario ego, creo que unas cuantas peticiones podrían animarle.

Enlace al capítulo siguiente.

3 comentarios sobre “Crónicas de Ptaguj (1): presentación

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    1. Haremos todo lo que podamos por convencerle. De momento, estamos pensando en regalar a K. una maceta con hierbas aromáticas.
      Gracias, Miguel.

      Me gusta

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