Crónicas de Ptaguj (2): la selección de la subespecie homo


Como ya sabréis si leísteis el primer capítulo de las confesiones del ser autodenominado K.Baladring, afirmaba haber nacido en un planeta muy, muy lejano llamado Ptaguj, cuyos habitantes se hacen llamar Gujdaris, que significa Habitantes del Centro en lo que sea que hablen esos engendros.

Dejó el MHS (según él, siglas de Muy Honorable Señor; yo, que lo conozco, usaría más bien Menudo Hedor Sobaquero) varios apuntes interesantes. Y no, no me refiero a la relación pederástica a la usanza tebana que sostenía con P.Baladring.

Habiéndole regalado en pago una maceta de plantas aromáticas[1], tal y como nos reclamaba, el MHS se ha dignado enviarnos otro artículo explicativo, que aquí os dejo.


Despreciables humanos que me importunáis, seguiré escribiendo porque, si bien vuestra especie es de lo más inútil e irritante, me proporcionáis algún que otro placer cuando consigo fumarme uno de esos cigarritos de la risa que tenéis a bien vender discretamente en callejones oscuros.

En la lección de hoy, empezaré explicando por qué todos los miembros de mi especie que os hemos visitado nos apellidamos Baladring. Y no, no es que seamos familia, o más bien no tenemos por qué serlo. En realidad, la letra que antecede indica el orden de llegada, y la palabra siguiente nuestro destino. Así, cuando un Gujdari viaja, por poner un ejemplo, a un planeta denominado Maravilla Estelar, sus viajeros se reconocerán como los Maresteling. Si el mundo de destino fuese conocido como Conejo Lenguaraz, pues sería Conilinging.

Cuando alguien, en un pésimo día, encontró en nuestro cielo a vuestro planeta y le echó un vistazo vía agujero de gusano (no, de los que reptan no, aprended un poco de astrofísica, ¡ineptos!) lo primero que pensó fue “¡Vaya baladre en rama!”. Baladre, en nuestro Glorioso Diccionario Ptagujiano[2], significa entre otras cosas:

Que no vale na, ni pa tomar por culo. Peor que paja.

También se puede usar refiriéndose a una persona poco provechosa.

~ en rama: Lo peor de lo peor. Más bajo e inservible, imposible.

Si tenemos en cuenta que, en Gujdariano coloquial, el sufijo “ing” significa algo así como “pallá que te vas”, supongo que habréis captado la idea. Eso, obviamente, ha perjudicado nuestra reputación, así que bastante guasa tenemos que aguantar en nuestra tierra madre como eso de “pallá que te vas a inutilandia”, o “como no servís ni pa tomar por culo, os vais al planeta adecuado”.

Debo reconocer, sin embargo, que en el caso de mi predecesor A.Baladring esta categorización no fue acertada. Se le conocía por GC (Grandísimo Cachondo) por ser muy amante de las bromas, y cuando iba un poco subido de moral no paraba mientes en el destinatario. Pues veréis, nuestro archimalandre imperial, conocido por alfa/omega (principio y fin, supongo que os sonará de la religión fundada por B.Baladring) tiene poco sentido del humor, y cuando descubrió que la carne servida en la cena era la de su esposa, se cabreó. Mucho. Muchísimo. Pensaron en cortarle la cabeza al pobre A., pero a nuestro AW (abreviando alfa/omega) le pareció poco, y para aquí que se vino como único castigo peor que la muerte que se le ocurrió al soberano.

Desde entonces, tradicionalmente el último en la promoción de Manipulación de Mundos es enviado a la Tierra. No es mi caso, el último fue el inútil de Torelcú, que era familia de AW y acabó de Proctólogo Real, que es un cargo honorífico, porque comprenderéis que, acabando todos nuestros dedos en garras muy afiladas, las prospecciones de colon sólo se les practica a los reos de muerte.

Bien, pero olvidemos estos detalles sin demasiado valor, y centremos mi brillante intelecto y eso vuestro en el origen de la hegemonía de vuestra especie, que es lo que preguntaba un lector morbosillo la pasada semana.

Supongo que todos recordaréis 2001, una odisea espacial, y la escena en la que unos prehomínidos se arriman a una lápida grande del carajo, y ¡zas! se convierten en cazadores. Y no, Kubrik no fue uno de los nuestros, aunque siempre he sospechado que tampoco de los vuestros. En fin, visionad pequeñines, visionad:

Pues no fue así. Para entonces, A.Baladring dudaba sobre qué especie le daría más juego a la hora de ofrecerle bonitas guerras, sacrificios humanos, y otras inocentes diversiones. Se le ocurrió, efectivamente, plantar una lápida para una tribu de Neandertales, otra para unos Cromañones, y por último una lápida para Sapiens. A los neandertales les ató allí un cromañón, a los sapiens un neandertal, y a los cromañones un sapiens. El resultado fue:

  • Los neandertales desataron al cromañón, le ofrecieron comida, y lo mandaron para casa.
  • Los sapiens lapidaron – de ahí el nombre de lápida – al neandertal y se lo comieron.
  • Los cromañones huyeron despavoridos cuando el sapiens empezó a gritarles y tirarles excrementos. Volvieron cuando el sapiens, demasiado estúpido para desatarse, murió. Lo enterraron y siguieron a sus cosas.

Fue cambiando las especies, y comprobando que varios resultados permanecían invariables:

  1. Cuando se dejaban atados varios cromañones, o varios neandertales, acababan cooperando y se escapaban. Si los atados eran sapiens, peleaban entre ellos hasta que sólo queda uno vivo, que solía acabar muerto de hambre, como luego se verá en el punto (3).
  2. Cualquier combinación de neandertales y cromañones colaboraban para escaparse, pero si en el grupo se introducía algún sapiens, en todos los casos el experimento acabó en matanza.
  3. Los huéspedes neandertales siempre liberaban a los otros, incluso cuando tuviesen que protegerse los oídos y usar pieles para protegerse de la lluvia de mierda que les enviaba el sapiens aprisionado. En general, demostraron ser buena gente pese a tener un cerebro mayor que los otros.
  4. Cuando se les dejaba un neandertal, u otro cromañón, los cromañones no acababan nunca de decidirse. Votaban y votaban, y para cuando tenían un veredicto democrático, el atado había muerto de aburrimiento (bueno, y también hambre y sed). La excepción siempre aparecía cuando se les dejaba atado uno o varios sapiens, que sistemáticamente los acojonaban, se quedaban solos y morían.
  5. Por último, los sapiens lapidaban al que estuviese atado a la lápida y se lo comían, tanto si era uno como un montón. A.Baladring se sorprendió, porque eso ocurría incluso cuando el prisionero era un Sapiens, e incluso en una ocasión, no habiendo prisionero, ataron a toda la familia de su jefe y acometieron el consabido protocolo de apedrear y deglutir.

Teniendo este comportamiento instintivo presente, pensaréis con vuestro pobre cerebro defectuoso que A.Baladring eligió a la especie Sapiens para dominar el mundo, y eliminó las otras. Pues sí, pero no fue A. Simplemente se despistó unos siglos de nada con un problemilla de botánica, y cuando volvió ya no quedaban cromañones, los neandertales estaban siendo fornicados y/o exterminados (no siempre en ese orden), y los sapiens habían creado religiones que les exigían fornicar y/o exterminar más especies para obtener un bien indeterminado al morir. En resumidas cuentas, inventaron la disonancia cognitiva con compensación imaginaria (para los cristianos: un mundo mejor en la otra vida).

Es comprensible que A.Baladring, totalmente admirado por esa capacidad para gastarse bromas a lo grande entre ellos, se sintiese atraído por la especie y los fuese dotando de civilización para que avanzasen en la tecnología. De esa forma, las bromas hacían más ruido y mataban a más gente, poblando la tierra de coloridas ceremonias funerarias.

Sobre todo lo demás, ya hablaremos si me satisfacen los cigarritos que pueda liar con las hierbas aromáticas que me ha enviado el Administrador Baladre.

Hale, a masacrarse con pasión.


Teniendo en cuenta que las hierbas que le he regalado no dan para cigarritos de la risa, no estoy muy seguro de que el MHS siga colaborando. Os ruego encarecidamente que escribáis comentarios alabándole, lamedle debidamente el ego, y a ver si se digna.

De igual manera, si alguien está interesado en algún momento de la Historia en particular para que el MHS lo explique desde su peculiar punto de vista, no lo dudéis.

Enlace al anterior capítulo. Enlace al capítulo siguiente


[1]Nota del Administrador (NdA en lo sucesivo): Concretamente, romero y tomillo. Veremos cuando se dé cuenta de que eso no se fuma.

[2] NdA: el MHS dirá lo que querrá, pero esa es exactamente la definición de la Tomepedia. Para mí que se lo está inventando.

4 comentarios sobre “Crónicas de Ptaguj (2): la selección de la subespecie homo

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