Crónicas de Ptaguj (3): alta política


Sorprendentemente, parece que al MHS (como ya sabréis, según él Muy Honorable Señor, pero bien pudiera ser Menudo Hediondo Sabiondo) le ha gustado la maceta de plantas aromáticos (romero y tomillo, concretamente) que le enviamos, en lugar de la de hierba fumable aromática de la risa que nos pidió.

Pues bien, hemos recibido otro escrito, esta vez hablando de su propia civilización, lo que sin duda es una novedad de alcance estelar, inmerecida teniendo en cuenta el engaño infumable.

Sin más dilación, doy paso a la tercera entrega de las confesiones del MHS K.Baladring.


Estúpidos miembros de la especie Homo. No Homo de homosexual, que eso aún sería respetable, sino Homo, como homínido. Y luego Sapiens dos veces, a ver si cuela y me lo creo.

Habiéndome complacido el regalo de plantas aromáticos que me hizo llegar el Administrador Baladre, heme dignado entregar una nueva muestra de sabiduría Gujdarian por si os sirviese de inspiración. Evento favorable que dudo que ocurra, porque vosotros sois más de inspirar sustancias alucinógenas.

Abro aquí un inciso para el Administrador Baladre: las plantas no están mal, aunque los cigarrillos no acaban de tirar bien. Lo que ya no me explico es por qué, después de fumarme uno de ellos, en lugar de reír como un loco tengo fuertes antojos de paella de huerta. Ya me lo explicará usted, que muy claro no lo veo. Por el cigarrillo, y porque no sé dónde escamas puse las gafas. Cierro inciso.

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Antojo post fumeteo del MHS

Sospecho que, dada vuestra cortedad deductiva – probada por el sencillo hecho de que Sherlock Holmes, es un personaje de ficción – tendréis en este momento dudas respecto a algunos aspectos de nuestra sociedad. Por ejemplo, sospecho que corroe vuestra neurona de pensar la pregunta de qué es un Archimalandre Imperial, alfa y omega de Ptaguj.

Alguno incluso puede haber supuesto que es una figura similar a las que habéis llevado vosotros al poder, como el bueno de Napoleón Bonaparte, o Adlofo Hitler, sin ir más lejos. Bien, debo aclarar de entrada que Napoleón no era de los vuestros, sino de los míos (no tenéis más que fijaros en las iniciales NB, de N.Baladring). En cuanto al otro, el imitador de Chaplin sin gracia, ése no. Era 100% homo, a nosotros no nos echéis las culpas.

Sí debo reconocer que nuestro sistema de nombramiento del Archimalandre es similar al utilizado por vosotros, tipo mato a mi padre para poderlo elevar a la categoría de dios – esto fue muy de los romanos -, o voy a ser emperador porque tengo mejores armas que mis hermanos y cuñados. Como ya habréis aprendido de anteriores entregas, no es casualidad, así os fuimos enseñando a crear sociedades desde A.Baladring, hasta que llegó el puñetero I.Baladring y montó el rollo de la Ilustración y las revoluciones liberales. Luego los últimos Baladring ya nos hemos vuelto más retorcidos y os hacemos creer que elegís vosotros a vuestros gobernantes. Y os lo creéis. Bueno, todos no, hay un tal Matt Groenig que nos caló, pero por suerte os lo tomasteis a risa:

Bien. Nuestro sistema es post democrático, o democrático a posteriori. Como de todas formas somos una especie formado por machos agresivos – de las hembras hablaré otro día – y los golpes de estado cruentos eran habituales, poniéndolo todo perdido, los hemos institucionalizado. En el centro de nuestra capital, Ptagujguj, hemos construido un golpódromo. Eso tiene varias ventajas para todos, desde que la sangre queda limitada al espacio disponible y no lo mancha todo de verde, pasando porque el populacho se regocija, y que luego es más fácil exterminar a los partidarios del derrotado, que ya procuramos sentar juntos para que no haya despistes.

Al que gana le imponemos allí mismo el Gran Collar del Pueblo. El nuevo Archimalandre – o viejo, si ha vuelto a ganar el mismo que ya estaba – debe llevarlo en todas las ocasiones, entre otras cosas porque si intenta quitárselo, explota. En cada año Ptagujiano se celebra un referéndum. Si el Archimalandre en activo las gana, seguirá llevando el collar hasta que lo pierda en el golpódromo, o pase otro año. Si el referéndum tiene un resultado negativo, el collar explota, y a celebrar elecciones en el golpódromo.

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El equivalente terrícola al Gran Collar del Pueblo, la Sierra Frontal del Imperio.

Os preguntaréis cómo se gana o pierde ese referéndum. Debo decir que las investigadoras científicas de Ptaguj le dieron muchas vueltas al tema, y llegaron a algunas conclusiones. Por ejemplo, no influye que se mienta sobre el gobierno, porque eso se da por amortizado, o que se robe al erario público, que también. Pero si las mentiras no son graciosas, o el robo es excesivo, las probabilidades de que explote aumentan. Y lo que nunca se perdona son las verdades aburridas. Confieso que esto último nos ha perjudicado, porque los primeros Archimandriles quisieron avisarnos de que se acercaba la Gran Crisis, pero nos los cargamos. Los siguientes prefirieron omitir esa pequeña tontería para poder pasar página, vivos a poder ser.

De modo que, entre las mentiras que ayudan a vender los medios de difusión social que previamente han sobornado al Archimalandre y su equipo, lo que pueda robar tan probo Gujdari, y algún chanchullete más, la política es un buen negocio para la familia del Archimalandre. En general no lo es tanto para él, porque tarde o temprano acaba diñando. Pero eso sí, la diñan a lo grande, lo que parece que les compensa. A mí que no me pregunten.

Para ilustrar vuestras confusas mentes, incluso se han dado casos de Archimandriles que apostaron contra sí mismos en el golpódromo y luego se dejaron vencer, muriendo ellos, sus familias y todos sus partidarios en el intento. Obviamente, no quedó nadie para cobrar las apuestas, pero nuestra moral reconoce póstumamente el grandísimo nivel ético de quienes se sacrifican para que los apostadores no ganen. Es lo que denominamos la estrategia JOYOJOTO (Jodío Yo, Jodíos Todos).

Tomad nota y aprended, plebeyos humanos, cómo llevar la política hasta sus más altos niveles de eficiencia.

Quizás os preguntéis – y digo quizás porque no estoy seguro de que vuestro intelecto llegue a tanto – por qué, habiendo instaurado el sistema de acceso al poder a imagen y semejanza del Ptagujiano, no implantamos también la postdemocracia y el mecanismo honorable del golpódromo.

Lo impidió vuestra naturaleza. Por poner un ejemplo, en las primeras dictaduras romanas la corona de laurel no era de laurel, sino de hojas de hierro muy afiladas que se ponían a girar hasta que dejaban al emperador desnudo de orejas para arriba. Pues bien, no hubo forma de que el pueblo esperase al año para celebrar el referendo. Siempre había algún gracioso que activaba el cortacráneos antes de hora. Incluso hubo un emperador que se quedó sin testa en el mismo momento en que lo coronaban – y, de paso, el sacerdote encargado de coronarle perdió todos los dedos, causando gran regocijo al público asistente – porque su sobrino, apodado Calígula, se puso a jugar con el mando durante la coronación.

Golpódromus Máximus Romanorum

En cuanto al golpódromo, no hubo forma de lograr un enfrentamiento decente al estilo Ptagujiano porque siempre había un contrincante lo bastante picaruelo para cargarse a los demás antes de llegar al recinto. Acabamos aprovechándolos para carreras de cuadrigas y otras tonterías, e intentamos construir otros, llamados anfiteatros, más cerca del centro de las ciudades para evitar las emboscadas, pero no hubo forma. De hecho, Nerón no quemó Roma para cantar, como dice una leyenda propagandística, lo hizo como excusa para no tener que aparecer por el golpódromo porque se ve que tenía un rival potente, un tal Galba, y le dio cosica enfrentarse.

Bueno, para no cansar vuestra neurona de leer, que debe estar deseosa a estas alturas de reunirse con sus hermanas en la zona escrotovaginal de recreo, dejo aquí este tema.

En la próxima entrega, si la hubiere, hablaremos de la familia gujdariana.

Se despide con un cariñoso escupitajo,

Enlace al anterior capítulo. Enlace al capítulo siguiente

4 comentarios sobre “Crónicas de Ptaguj (3): alta política

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    1. Pero ingenuo muchachuelo, ¿de verdad creía usted que porque no se les viese no estaban?
      Está en su naturaleza Homínida: frente a un problema luchan o huyen. VOX es simplemente la parte visible de quienes huyen a refugiarse en un pasado que nunca existió.
      (Sé que debería despedirme con un saludo, pero me da pereza, que se me apaga el cigarrito oloroso)

      Me gusta

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