Desmintiendo tontás (2): el cambio climático y la hipótesis Gaia


Otra área de desconocimiento general es el rol que juega la biosfera – todo aquello que está vivo – en el equilibrio planetario, pero sobre todo en la propia habitabilidad del planeta.

Relacionado con lo anterior, existe una imagen de lo que es una extinción masiva relacionado con algo tan improbable como el choque con la Tierra de un meteorito de grandes dimensiones, como el que se cree que acabó con el dominio de los grandes saurios. Este sería un tipo de extinción relativamente rápido, pero no tiene por qué ocurrir así, puede darse también un cambio más progresivo que produzca efectos similares.

A corto plazo, se extiende el consenso científico sobre el hecho de que estamos sumergidos en una extinción masiva de origen humano, como se puede comprobar en el gráfico de cabecera.

¿Cuáles son las implicaciones del cambio climático sobre esta extinción? ¿Cómo reaccionará el sistema global ante ella? Aquí entramos en el terreno de las incógnitas, pero un buen punto de partida es la comprensión de la Hipótesis Gaia.


En 1979 el bioquímico James Lovelock publicaba su teoría, que provocaba una revulsión en el mundo científico. Lovelock había estudiado los indicadores de vida en otros planetas, y le llamó profundamente la atención que dos planetas cercanos como Marte y la Tierra fuesen tan diferentes en su habitabilidad. Por qué Marte tiene una atmósfera en la que prevalece un 95% de dióxido de carbono y 3% de nitrógeno, mientras que en la Tierra la proporción en la atmósfera es de 21% de oxígeno, 78% de nitrógeno y un 0,04% de dióxido de carbono.

Además, en las mediciones se dio cuenta de que se producían otras incoherencias. Por ejemplo, que el nivel de salinidad de los océanos permanecía constante con independencia de la actividad solar, posibilitando la existencia de vida marítima.

Su conclusión es que el planeta configura un sistema en el que la vida colabora en la conformación y estabilidad del equilibrio general. Es decir, para que el contexto ambiental sea habitable es necesario que la propia vida colabore de forma autoorganizada, y ambas son inseparables. A esta hipótesis se la denomina Gaia débil, sobre la que no se plantean grandes dudas, pero sobre la que la especie humana está actuando de forma tan desordenada que ya se habla de la sexta extinción masiva del Antropoceno.

La segunda hipótesis, Gaia fuerte, suscita más dudas por ser prácticamente imposible de comprobar. Según esta versión, habría que incluir también la atmósfera, los océanos y la propia tierra en un único sistema global retroalimentado, donde los organismos se reproducen, controlan y adaptan a los cambios ecológicos. Es decir, que cualquier cambio puede producir efectos evolutivos en la vida, y estos a su vez modificar el equilibrio.

Que en un nuevo equilibrio tenga cabida la especie humana, está por ver teniendo en cuenta el incremento de dióxido de carbono en la atmósfera como consecuencia de la actividad humana, y del impacto sobre la temperatura marítima.

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Vamos ahora con algunas tontás que se desprenden de esta perspectiva.

No pasa nada si desaparecen animales, hay más.

Tomemos el caso del genio chino que decidió que la población de gorriones era un problema. Pensaron que había que cargarse los pájaros para que no se comieran el grano, y así se obtendría más rendimiento de la agricultura. Así lo hicieron. El primer efecto fue que los insectos se multiplicaron sin freno alguno al desaparecer los pájaros que controlaban su crecimiento, y se comieron las cosechas. Se produjo una terrible hambruna. Al final, los chinos tuvieron que importar gorriones y declararlos especie protegida.

La suerte que tuvieron los chinos es que los gorriones podían ser importados, el problema ahora es que las especies extintas ya no van a volver.

Algo similar está ocurriendo, por ejemplo, con la desaparición de los depredadores naturales: lobos, zorros, linces, etc. La consecuencia son las plagas que afectan a la agricultura, como la de topillos en Palencia, la de conejos en muchas localizaciones, o incluso de jabalíes.

Sin embargo, esto son meros daños localizados, pero ¿qué ocurriría si desaparecieran las abejas? Según Einstein, la desaparición de la especie humana en cuatro años. Poca broma.

Dicen los agonías de la ecología que nos vamos a extinguir por un poco de calorcillo. ¡Anda ya! ¿Cómo va a extinguirse la humanidad, si la Tierra existe para nosotros?

Ya se han extinguido en el pasado especies Homo – ahí están, por ejemplo, los Denisovanos y los Neandertales –, y han desaparecido dejando sus maravillas algunas civilizaciones de Homo Sapiens altamente evolucionadas: quienes sean que construyeron las pirámides de Egipto, los habitantes de la isla de Pascua, o incluso los Mayas. No se conoce exactamente las causas, pero se sospecha que, por ejemplo, los mayas desaparecieron por un cambio climático autoprovocado: una sequía prolongada tras un proceso intenso de deforestación.

Hasta ahora, desaparecían civilizaciones en zonas concretas, pero continuaba el desarrollo humano en otras áreas. El problema es que ahora el cambio es global, y tenemos que hablar de especies y no de civilizaciones.

Pues si no podemos cultivar la viña, plantaremos otra cosa.

Bueno, aparte de que los higos chumbos no dan las mismas alegrías que un buen vino, hay un problemilla adicional. Se calcula que los climas se desplazarán hacia los polos en torno a unos mil kilómetros de media. Dicho de otra forma, que Madrid tendrá un clima similar al que hoy tiene Marrakech hacia 2050. Veremos qué cultivamos con un clima bastante más seco e impredecible.

Claro, que este hecho tiene una segunda vertiente: el norte de África será casi inhabitable. Hay que prever presiones migratorias enormes, muy superiores a las actuales.


Y hasta aquí esta rápida recopilación de tontás. Si alguien con fuerte espíritu está interesado en saber sobre otras posibles causas de, como mínimo, el colapso de nuestra civilización, puede consultar en la serie sobre la paradoja de Fermi el mejor documentado artículo Y Gaia dijo ¡no puedorrrr!

Saludos.

Firma VJ Espada

Un comentario sobre “Desmintiendo tontás (2): el cambio climático y la hipótesis Gaia

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  1. Y dos días después me encuentro con este titular en El País:

    El Mediterráneo, zona cero de la crisis climática: se calienta más deprisa que el resto del planeta.
    “La temperatura en la región sube más rápido que en el resto del planeta. Un gran informe alerta de los riesgos para 500 millones de personas: sequías, falta de agua dulce y aumento del nivel del mar”

    Atentos al mapa de riesgo de desertificación, que acojona.

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