Ifigenia: 1.8 – Miss Schrödinger

Han pasado ya tres meses desde que Ifigenia y Lorenzo trazaron su plan para construir la máquina del tiempo. Resultó relativamente sencillo de realizar.

Os contaré un secreto: cuando hemos comenzado a narrar esta historia, Ifigenia ya había resuelto los problemas teóricos de la superconducción a temperatura ambiente. Como los materiales disponibles no le resultaron lo suficientemente eficientes, incluso desarrolló un nuevo compuesto químico de su invención, al que llamó Ifigenio. De hecho, en un arranque de ilimitada confianza en sí misma, ya había preparado un artículo describiendo el producto y los resultados de las pruebas en laboratorio, antes siquiera de haberlo materializado. Sin embargo, no lo había publicado porque eso: (a) hubiese hecho muy feliz y rico a don Leandro, y (b) se le habría acabado la excusa para trabajar en su proyecto de viaje en el tiempo por cuenta de la Universidad.

Con la ayuda de Lorenzo, dividió la información en varios grupos coherentes y los fue publicando poco a poco. Así mantuvo entretenido y babeante al bueno de don Leandro. Mientras tanto, gastaron su presupuesto (el de Don Leandro, claro) en lo que de verdad importaba: el viaje al futuro para crear la raza del verdadero hombre sabio, el Homo vere Sapiens Ifigenius. De modo que ya eran [potencialmente] riquísimos, disponían de laboratorio, y tenían acceso a la energía de la Universidad. Sin problemas, ya sólo quedaba ponerse a trabajar.

En el día que estamos relatando se disponen a probar un prototipo a escala. La apariencia no puede ser más sencilla: una bola de un material mate muy oscuro, tanto que más que una esfera parece un agujero que absorbe la luz (lo cual, en parte, es estrictamente cierto) suspendido a una altura de aproximadamente un metro y medio, y rodeado de arneses. El resto del equipo se distribuye por el laboratorio de la Universidad, ocupando casi todo el espacio disponible. Nadie ha protestado hasta ahora, y si alguien pensó en hacerlo, un simple fruncimiento del ceño de Ifigenia bastó para retornar las aguas a su cauce.

Queda tan solo un pequeño paso para poder enfocar el desarrollo de la versión definitiva de la máquina: probarla en algún ser vivo escasamente valioso, que nadie vaya a echar en falta. Ambos pensaron en don Leandro, pero su peso excede con mucho la capacidad de la máquina, y habría resultado molesto explicar luego por qué unas partes del cuerpo eran más viejas que otras (me refiero a la conocida paradoja del gemelo, por supuesto). Aparte, si algo fallase y el catedrático se desintegrara parcialmente, habría puesto el laboratorio perdido de deshechos leandrinos.

Abandonada su [mala] idea inicial, la siguiente opción es Rosaura, la administrativa, y pelota oficial del departamento. Cumple algunos de los requisitos, como pesar menos de cincuenta kilos (crucifijos y medallas incluidos) y medir en torno a un metro cincuenta, con tacones. Su voz chillona, su religiosidad ultra-ortodoxa, y su carácter egocéntrico, la han mantenido a salvo de cualquier espécimen sexuado de raza homo, de modo que nadie la echará mucho de menos. Además, es la primera en llegar y la última en marchar. De este modo controla debidamente al personal y puede contar todos sus errores – reales o imaginados – a don Leandro. Con este poder, en el departamento tan solo teme a Ifigenia, y con razón, como se verá.

Una mañana, se adelantan Genia y Lorenzo a la llegada de Rosaura. Antes de que llegue el resto del personal, consiguen amodorrarla con un combinado basado en un sedante suave, alguna benzodiacepina que encontró casualmente Lorenzo en un bolsillo, y unas setas. Aunque los hongos resultarán ser robellones caducados y no setas alucinógenas, el combinado es lo suficientemente eficaz para que puedan convencer a Rosaura de trepar al columpio, obviamente elevado para evitar que el vórtice horade el suelo.

Colocan el generador en su regazo, y pulsan el conmutador. Desgraciadamente a Rosaura se le ocurre asomarse para vomitar justo en el momento trascendental de activación del vórtice.

Consiguen recoger la cabeza de Rosaura antes de que Miss la intercepte, al tercer rebote como mucho, con lo que no queda demasiado abollada, pero de todas formas es dudoso que una cabeza en el presente y un cuerpo en el futuro se comuniquen bien. Por suerte, la cabeza, una vez pelada, tampoco es demasiado grande. Consiguen deshacerse de ella con facilidad dejándola en una maceta de la entrada del vestíbulo, con un ficus por sombrero. Ficus que, por cierto, adquirirá en el futuro un color y un olor francamente repugnantes, creciendo mucho más de lo esperado para su género.

Sea como fuere, la prueba se tiene que declarar inconcluyente porque tanto es posible que en el futuro haya aparecido un cuerpo canijo sin cabeza, como que solo hayan inventado un nuevo artilugio para que los norteamericanos, por citar una sociedad civilizada, jueguen a su entretenimiento favorito: matar gente individuo a individuo.

Puesto que el ensayo ha provocado una sobrecarga en la red del laboratorio, y seguridad del campus empieza a sospechar que alguien de la facultad de físicas redondea sus magros ingresos cultivando marihuana (que buscaron afanosamente con el fin de destruir las pruebas, quemándolas de a poquito en cilindrillos de papel) nuestros protagonistas deciden no repetir el experimento en el laboratorio. Además, tampoco disponen allí de más candidatos adecuados.

El principio activo incluye la creación de un pliegue en el espacio-tiempo de algún universo de dimensiones n>3, por tanto, el generador de vórtices n-dimensionales ni siquiera necesita estar cerca de la Universidad. Eso les hace concebir una idea: darle una oportunidad a Miss Schrödinger para conocer sus siete vidas de un tirón, y de paso realizar los ensayos donde puedan deshacerse de las muestras sobrantes con mayor facilidad. Por ejemplo, dejándolas en el rellano al alcance de los mostrencos de sus vecinos, capaces de apoderarse de cualquier cosa sin dueño aparente, sea cual sea su valor.

El dispositivo requerido es muy sencillo: una canasta cerrada para el transporte de gatos, suspendida del techo a una altura de metro y medio aproximadamente. Introducen en la canasta la esfera del generador de vórtices, e intentan camelar a Miss para que se deje encerrar. La gata, huraña y desconfiada como es por naturaleza, y conocedora en carne propia de lo que ocurre cuando Genia se le acerca sonriente, vende cara su derrota final. Bocados en las manos para Genia, arañazos generalizados para Lorenzo. Como quiera que finalmente fuese derrotada y colocada en la canasta, tras curar someramente sus heridas los científicos pueden, por fin, dar comienzo a su experimento.

Previamente han requisado/adoptado/robado una cámara de alta precisión del laboratorio, enfocada hacia la canasta eufemísticamente denominada canasta de Schrödinger. Tan pronto está todo listo, Lorenzo y Genia se miran, con nerviosismo él, con impaciencia ella.

Cuando Genia aprieta el conmutador, ocurre lo habitual: se va la luz en todo el barrio. Cosa que tampoco resulta sorprendente en unas viviendas en las que el cableado ha sido robado con tanta frecuencia que Genia sospecha que ha sido repuesto con cordeles de esparto.

Cuando las lámparas vuelven a encenderse pasado un momento, la canasta sigue allí, y la gata también, aparentemente sin cambios. Es un instante de indecisión primero, de frustración para Lorenzo después, y de inconcebible sorpresa para Genia, que nunca se había planteado siquiera la posibilidad de un fracaso. Durante unos segundos las respiraciones de ambos quedan en suspenso.

  • Lorenzo, comprueba la cámara.
  • Pero, si estaba oscuro…
  • ¡Que compruebes la grabación!
  • Pero…

Lorenzo se decide por fin a seguir las órdenes de su mandona compañera (pero ¡qué guapa se pone la condenada!) y, como esperaba, observó tan solo oscuridad. Aunque… Había algo extraño…

  • ¡¡Anda, si la oscuridad se oscurece!!
  • Pues claro, alma de cántaro. Al crear un vórtice se absorbe la poca luz ambiental que quede. El resultado se verá como un agujero negro en miniatura.

Mientras ambos se inclinaban sobre la cámara, se escucha una voz muy, pero que muy, extraña.

  • ¡Bajar! ¡Cabrones, bajaaaaaar!

Ambos se miran. El cuchitril sigue tan vacío como antes.

  • Genia, ¿tú también has oído ese susurro?
  • ¿Susurro? Como para no oírlo, menudo bocinazo, ¿quién ha pegado ese berrido?

Pero allí seguían estando los mismos: ellos dos, y solamente ellos dos.

Bueno, y la gata.


Vamos avanzando hacia el objetivo de Ifigenia gracias a la ayuda de su ayudante y kleenex sexual Lorenzo.  Pero no hay nadie más en la estancia, de modo que ¿quién ha hablado/susurrado/gritado?

Por otra parte, si Rosaura tiene el cuerpo en otro Universo, ¿habrá allí algún sacerdote lo bastante fundamentalista para ella? Y seguro que la gente religiosa se preguntará, ¿se puede aplicar la extremaunción a modo preventivo para un cuerpo – incompleto, por otra parte – en el futuro, así, como si fuese a crédito?

Todas estas preguntas y muchas más quedarán respondidas en el próximo episodio. Y lo digo sin reírme ni nada, que aquí somos todos gente seria.


Capítulo anterior: 1.7 – Eureka!

Capítulo siguiente: 1.9 – Telégata

Un comentario sobre “Ifigenia: 1.8 – Miss Schrödinger

Los comentarios están cerrados.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

Blog del Gran Baladre

Bacineamos de to lo que se menea

Florent Marcellesi

Blog del eurodiputado de EQUO

BlogSOStenible: Noticias medioambientales y datos... aportando soluciones

Ecología, Economía, y Sostenibilidad, desde los países ricos: Aprender, Ayudar y Disfrutar... desde Málaga (España).

Autonomía y Bienvivir

Bacineamos de to lo que se menea

La proa del Argo

Bacineamos de to lo que se menea

Salva Solano Salmerón

Bacineamos de to lo que se menea

Joven Furioso

Escritos, divagaciones y un chancletazo al libre albedrío.

Vota y Calla

No te metas en lo que SÍ te importa

Blog de Gregorio López Sanz

Bacineamos de to lo que se menea

Colectivo Novecento

Blog de economía crítica y pensamiento político

REMEMORACIÓN

Memoria de las víctimas, Historia y Política

Economistas Frente a la Crisis

El pensamiento económico al servicio de los ciudadanos

A %d blogueros les gusta esto: