Pongamos que hablo de Madrid (IV): contaminación y epidemia

Esta serie de artículos nace de la constatación de que la cercanía a la comunidad madrileña ha multiplicado mucho más allá de lo esperable el impacto de la epidemia de COVID-19 en Castilla-la Mancha (CLM).

Partiendo de la hipótesis de que existe una relación entre la magnitud del daño causado en Madrid y en CLM, he explicado la historia del establecimiento de la capital de España en Madrid, y posteriormente la relación entre las características de la capital y la facilidad de propagación de la epidemia.

Pero aún falta una pregunta por contestar: ¿por qué Madrid ha copado casi la mitad de las muertes y contagios de todo el Estado? Hay una razón, y es geográfica. Intentaré explicarla en este post.


Primero me gustaría descartar algunas posibles causas. En el artículo anterior creo haber demostrado las razones que inducen a pensar que el virus se diseminó rápidamente desde Madrid, y que la centralidad en las vías de comunicación posibilitó su llegada masiva y silenciosa a las comunidades limítrofes. Pero nada de esto explica por qué el virus se enquistó en la propia ciudad, tienen que existir otras razones de fondo.

La primera y más evidente es la inversión en Sanidad de la Comunidad. Pero si bien es cierto que Madrid es la penúltima comunidad autónoma en inversión sanitaria por habitante, solo por detrás de Cataluña, eso puede justificar la mayor tasa de mortalidad (fallecimientos por cada 100.000 habitantes) pero no la extensión de la epidemia. Por otra parte, comunidades como Andalucía o Murcia, también con tasas de inversión relativamente pequeñas, mantienen una tasa de mortalidad de un dígito.

Elaboración propia. Fuente: El País.

En el sentido opuesto, he escuchado que Madrid tiene suficiente con una menor inversión sanitaria debido a su capacidad de generar economías de escala por tamaño, lo que se traduciría en hospitales más grandes y capaces. Lo puedo aceptar desde un punto de vista de gestión económica, pero este mismo factor es relevante por el concepto de riesgo biológico de infecciones nosocomiales, la conocida transmisión hospitalaria de infecciones resistentes a los antibióticos.

El riesgo se incrementa de acuerdo con muchos factores, incluidos el número y densidad de pacientes, el período de hospitalización, la antigüedad de las instalaciones, … Lo que nos lleva al modelo de la red hospitalaria madrileña, cimentado en cuatro hospitales con más de 1.000 camas cada uno, y dos que superan las 700, habiéndose cumplido 33 años desde la inauguración del más reciente de ellos.

Hospitales Universitarios en la ciudad de Madrid 8520
Infanta Leonor264
Santa Cristina192
Gregorio Marañón (inaugurado en 1955)728
Virgen de la Torre94
La Princesa560
Niño Jesús180
Central de la Cruz Roja190
Fundación Jiménez Díaz (inaugurado en 1955)736
Clínico San Carlos (inaugurado en 1965)1023
Doce de Octubre (inaugurado en 1973)1369
La Paz (inaugurado en 1964)1531
Ramón y Cajal (inaugurado en 1977)1155
Central de la Defensa498

Sin duda este modelo permite, desde un punto de vista económico, generar economías de escala, pero también cabe sospechar que su diseño antiguo y capacidad de acumulación de pacientes incrementan seriamente el riesgo biológico, y han sido un factor de difusión intrahospitalaria superior al que pueda haberse producido en hospitales más pequeños y alejados.

Tampoco la densidad de población justifica dicha explosión. Madrid aloja unas 5.200 personas por kilómetro cuadrado, muy lejos de las 15.800 de Barcelona, o las más de 20.000 de l’Hospitalet o Mislata. Y desde luego la acumulación habitacional está lejos de explicar lo ocurrido en la ciudad de Albacete (153 habitantes por kilómetro cuadrado) o Ciudad Real (262). Sin duda la densidad de población facilita la propagación, pero no hasta el punto de justificar que un tercio de las infecciones confirmadas y un 40% de los fallecimientos se hayan producido en la ciudad de Madrid.

En cuanto a la mala gestión de las residencias de ancianos y centros sanitarios, es difícil de comprobar por la ausencia de datos fiables, y, por otra parte, hay ejemplos de este fenómeno de ineficacia en varias de las comunidades afectadas. Pero cuando la propia presidenta de la Comunidad de Madrid afirma que al menos 3.500 ancianos han fallecido por síntomas compatibles con COVID-19, sin confirmar mediante pruebas, o que destituye a los gestores de dichas residencias, caben sospechas fundadas de que la mala gestión es un hecho reconocido implícitamente.


Sin embargo, si hay algo que hace única a Madrid, es su localización geográfica. Recordemos que una de las razones de Felipe II para asentar su corte en este lugar en concreto de la geografía española fue su mayor salubridad, por estar rodeada de grandes extensiones de bosques y montañas. Pues bien, ahora los bosques han desaparecido en buena medida, y las montañas son parte del problema. Y es que Madrid ha crecido mucho desde los 30.000 habitantes de 1561 hasta los actuales 6,6 millones, en un territorio limitado.

Antes de hablar de altas presiones e inversión térmica, es conveniente explicar este fenómeno que dificulta la dispersión de los gases contaminantes. Este reportaje de Roberto Brasero lo detalla con precisión y de forma muy gráfica:

Pues bien, Madrid se encuentra en una hoya, más baja que el nivel del terreno que la circunda. Lo explica este artículo:

“Cerca de dos tercios de la Comunidad de Madrid están en una gran cubeta sedimentaria, conocida como al Cuenca de Madrid, limitada al norte y oeste por el Sistema Central (Gredos, Guadarrama, Somosierra), al este por la Sierra de Altomira, y al sur por los Montes de Toledo. La misma ciudad de Madrid se encuentra inmersa en esta vasta depresión.”

Ciencias y Cosas: ¿Por qué hay tantos problemas de contaminación atmosférica en Madrid?

Estos fenómenos retienen el aire de superficie, de forma que cualquier tipo de contaminación permanezca estática sobre la ciudad hasta que llueva, o sople viento. Y ninguna de ambas cosas son demasiado frecuentes.

Fuente: meteoblue.com

La línea negra horizontal muestra la precipitación del mes correspondiente del último año, la barra azul oscura señala los promedios máximos de los últimos 30 años, y la barra azul clara el promedio de los mínimos. Marzo ha sido algo más lluvioso, pero febrero, primer mes de expansión del SARS-COV2 estuvo muy por debajo de la media.

Tengamos también en cuenta que, según el Instituto de Salud Carlos III de Madrid, la contaminación mata por sí misma a unas 2.700 personas al año en España. Pero además, según estudios realizados en Italia y EEUU existe correlación entre el nivel de contaminación y la letalidad del virus SARS-COV2. ¿Cuáles eran los indicadores de contaminación a principios de año, cuando el virus circulaba sin ser detectado?

Elaboración propia con datos de calidad del aire del Ayuntamiento de Madrid

El 8 de enero el alcalde de Madrid no tuvo más remedio que activar el protocolo por elevada contaminación del aire, que ya duplicaba ampliamente los niveles máximos recomendados por la OMS. La alerta se mantuvo unos días hasta que unas afortunadas rachas de viento limpiaron la atmósfera.

Sin embargo, y pese a que no llegó a declarase la alerta en esta ocasión, en la segunda quincena de febrero, cuando se produjo el mayor impacto en la propagación del virus, de nuevo se superaron ampliamente los límites de lo que resulta aceptable – en este contexto la palabra aceptable suena a chanza – en cuanto a niveles tanto de NO2 como de CO.

Obviamente, los niveles excesivos de contaminación no son algo exclusivo de Madrid. A finales de enero 2020 Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga, Palma de Mallorca, Las Palmas de Gran Canaria, Bilbao y Valladolid superaban los 10 µg/m³ que fija la OMS para partículas menores de 2,5 micras. Y si hablamos de partículas grandes, superiores a 10 micras, el reportaje de El Español de 30 de enero afirma que “ninguna ciudad deja de superar en algún momento del año el límite diario de 50 µg/m³; sucede en el 83% de las estaciones de medición municipales.

De ahí el doble beneficio de permanecer confinados: no solo se frenan los contagios, sino que la brusca disminución de los niveles de contaminación frenan su letalidad.

Niveles NO2 Madrid
Fuente Greenpeace: ASÍ HA BAJADO LA CONTAMINACIÓN DURANTE EL ESTADO DE ALARMA POR EL CORONAVIRUS

Bien, con esto ya hemos comprobado algunas cosejas. La primera, que efectivamente la cercanía a la capital tiene un precio muy alto; y la segunda, que eso ocurre porque unos reyes tuvieron poca visión de futuro, y quienes les sucedieron en el poder varios siglos más tarde, ninguna previsión del presente. Eso sigue siendo cierto incluso si no tenemos en cuenta la pandemia.

En esta rápida revisión del impacto de la capital sobre algunas de sus colonias, tan solo queda descartar que los aledaños merezcamos el castigo por nuestra falta de previsión a la hora de enfocar la sanidad. Es decir, cómo invertimos el dinero de todos – porque recordemos que la sanidad sale de los presupuestos generales del Estado – en nuestras Comunidades cuando lo comparamos con Madrid.

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