El predador afortunado (7) – La herencia

El lunes a primera hora Fortu carga con los papeles que estuvo buscando durante el fin de semana – la escritura del piso, el libro de familia, y los certificados de defunción – y se presenta en el banco a primera hora, exigiendo hablar con el director de la sucursal. Lo hacen pasar al despacho unos diez minutos después.

El director, que no ha visto al hijo de la familia Mediocre en su vida, se pone de pie y le tiende la mano, pero para entonces Fortu ya se ha sentado y esparcido documentos sobre la ordenada mesa del empleado de banca.

  • Mire, que mis padres murieron el jueves, y yo quiero cobrar mi herencia. Aquí tiene todos los papeles.

El director está ya leyendo el libro de familia, tratando de averiguar quién era aquél fenómeno.

  • Señor Mediocre, créame que lo acompaño en el…
  • Disculpe, pero no me lo creo, así que abreviemos. Prepare lo que tenga que preparar, lo firmo y a otra cosa.
  • Bueno, pero no es tan fácil, necesitará una certificación del Registro de Herederos Abintestato. Yo no puedo…
  • ¿Cómo? ¿Acabo de quedar huérfano de padre y madre, y me va a negar mi dinero?
  • No lo pretendo, pero…
  • ¿Y qué quiere decir eso de que los herederos han estado en el registro?
  • Si me permite explicarle…

Tras consumir aproximadamente media hora de paciencia del director, Fortu sale a la calle sabiendo que:

  1. El piso está hipotecado, y todavía deben unas treinta mil pesetas, que habría que pagar antes de venderlo.
  2. Hay una cuenta de ahorro de sus padres con unas once mil pesetas, pero que no puede tocarla hasta que disponga de un certificado del Registro indicando que es el único heredero.
  3. Había otra cuenta de ahorro en la que eran cotitulares su madre y él, con cinco mil pesetas. Había, así, en pasado, porque Fortu la ha liquidado y se ha embolsado el dinero.
  4. Lo primero que tiene que hacer ahora era ir a un notario y solicitar su herencia abintestato, o sea, sin testamento.

En la notaría, lo atiende el oficial, que le explica que ese trámite viene a tardar unos seis meses, y le costará dos mil pesetas. No hay que decir cómo se pone el supuesto heredero al conocer esas noticias. El personal de la notaría agradece mucho cuando se marcha pegando un portazo y jurando que nunca volverá a pisar esa cueva de ladrones.

Va a buscar su coche y conduce hasta Valencia. Encuentra una notaría por San Vicente Mártir, dónde le explican lo mismo que en la de Torrente, pero la minuta ha ascendido a tres mil pesetas. Para entonces Fortu está preocupado. Empieza a comprender que eso de heredar no es tan fácil como parece en las películas, y que tiene que buscar la forma de subsistir durante seis meses, pagando las correspondientes cuotas de hipoteca, a menos que se le ocurra algo rápidamente.

Lo primero que le pasa por la mente era prenderle fuego al piso. Pero ahí surge un pequeño inconveniente: el piso no está a su nombre, y es sabido que todas las aseguradoras están llenas de cabrones que aprovechan la menor excusa para no pagar.

Otra idea es vender el piso sin decir nada de la hipoteca hasta que haya cobrado, o nunca, pero ya le ha explicado el director de la sucursal bancaria que ellos se personarían, lo que él tradujo como que estarían en persona para asegurarse de cobrar antes que el propietario. O sea, que por muy incauto que sea el primo, se va a descubrir el pastel.

También puede alquiler el piso, pero entonces, ¿dónde va él a vivir hasta que cobre? Malditos fueran el par de egoístas de sus padres, que se habían muerto sin ni siquiera hacer testamento. Si eran viejos, ¿qué les costaba?  ¡Egoístas, dos pedazos de egoístas…!

En esos negros pensamientos se regodea mientras camina, cuando pasa por delante de un hotelucho en la calle Bailén. De esa puerta están saliendo un hombre de mediana edad y una mujer muy joven, bastante amartelados, que al girar casi se dan de bruces con él. Y los conoce. Él es don Rogelio, médico de su pueblo, exalcalde, propietario de buena parte de los inmuebles del casco antiguo, y viejo conocido de su padre. Ella es Chelo, la hija del dueño de la fábrica de paellas y sartenes en la que trabaja. Es una chica mona, muy poco mayor que él, y aproximadamente de la mitad de la edad de don Rogelio, enfermera de profesión, por más señas.

Tras la sorpresa, don Rogelio se rehace pronto. Reconoce al hombre y lo saluda con la cabeza, pero intenta pasar por su lado sin detenerse.

Inútil intento, Fortu lo retiene del brazo y le obliga a escucharlo.

  • Cielo santo, don Rogelio, ¡es la fortuna la que le pone en mi camino!
  • Disculpa, muchacho, pero tenemos prisa.
  • Será un momento, don Rogelio, ¡es que necesito su ayuda urgentemente!

Viendo que escabullirse es inútil, el hombre hace lo que cualquiera en sus circunstancias, preguntar por la salud de la familia para intentar despistar.

  • Bueno Fortu, si es un momento… Por cierto, ¿cómo están tus padres? Hace tiempo que no los veo…
  • Pues ese es el problema, don Rogelio, que no los volverá a ver porque están muertos.
  • ¿Muertos? Pero si vi a tu padre la semana pasada y estaba perfectamente…
  • Un accidente de tráfico por culpa de una vieja, una tal Fulgencia.
  • Pues lo siento de verdad, si puedo ayudarte en algo…

Ese es el segundo error del cacique, ofrecerse a ayudar.

  • Pues sí, es que necesito cobrar la herencia, pero me lo están poniendo muy difícil.
  • Pues nada, pásate mañana por la mañana por mi consulta, a eso de las diez, y hablamos. Ya sabes que tu padre y yo fuimos compañeros de Cruzada. Lo que pueda hacer por ti, se hará.
  • ¡Muchas gracias, don Rogelio! Mañana sin falta voy a verlo.
  • Hasta mañana pues.
  • ¡Hasta mañana también, Chelo, que tengo que pasar a hablar con tu padre!

Chelo no contesta. Sólo acelera el paso pensando en lo que ese idiota puede decirle a su padre, que se pondrá furioso si se entera de que anda buscándose un buen puesto de trabajo trabajándose – valga la redundancia – a don Rogelio.

  • Dios santo Rogelio, ¿qué vamos a hacer? ¿Tú crees que sabe que nosotros…?
  • Muy listo no es el muchacho, pero tampoco hay que serlo para saber que salíamos juntos de un meublé, y que aquí no se viene a charlar de literatura.
  • ¿Entonces? Porque si se entera mi padre, estoy jodida…

Don Rogelio suelta una breve carcajada. No habría llegado a donde ha llegado sin saber manejar estas situaciones.

  • Jodida estás, y bien jodida, ¡si lo sabré yo! Doy fe de que doblemente jodida, como mínimo.
  • Rogelio, por favor, que te pueden oír…
  • Tranquila, ya sería mala suerte que nos fuese a escuchar otro torrentino que conociese a los dos. Y no te preocupes, que de ese idiota ya me encargo yo. Si lo que quiere es cobrar una herencia, pues se le da y santas pascuas. Tú déjamelo a mí.
  • Gracias, Rogelio, eso me tranquiliza.
  • No te tranquilices demasiado, que nerviosa estás mejor. ¿Quedamos para el viernes por la mañana?

Chelo sonríe un tanto descarada, ya casi recuperada del susto.

  • ¿Necesitas cuatro días para recargar, Rogelio?

El hombre ríe de nuevo.

  • Pues que sea el miércoles, que mañana tengo que ver al desgraciado huérfano.

Esta vez ríen los dos.


Capítulo anterior –> El entierro

Capítulo siguiente –> En el nombre del padre

Los comentarios están cerrados.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

Blog del Gran Baladre

Bacineamos de to lo que se menea

Florent Marcellesi

Blog del eurodiputado de EQUO

BlogSOStenible: Noticias medioambientales y datos... aportando soluciones

Ecología, Economía, y Sostenibilidad, desde los países ricos: Aprender, Ayudar y Disfrutar... desde Málaga (España).

Autonomía y Bienvivir

Bacineamos de to lo que se menea

La proa del Argo

Bacineamos de to lo que se menea

Salva Solano Salmerón

Bacineamos de to lo que se menea

Joven Furioso

Escritos, divagaciones y un chancletazo al libre albedrío.

Vota y Calla

No te metas en lo que SÍ te importa

Blog de Gregorio López Sanz

Bacineamos de to lo que se menea

Colectivo Novecento

Blog de economía crítica y pensamiento político

REMEMORACIÓN

Memoria de las víctimas, Historia y Política

Economistas Frente a la Crisis

El pensamiento económico al servicio de los ciudadanos

A %d blogueros les gusta esto: