La política ecológica de Próxima Centauri: Tasio conduce

En vista de que el cuerpo que ocupa – Tasio – no parece saber conducir, 666 no tiene más remedio que fiarse de los datos que le pasa la enciclopedia galáctica con Inteligencia Artificial Reina. Desgraciadamente el funcionamiento descrito corresponde a los coches del siglo XXI avanzado, no a los vehículos diseñados treinta años atrás.


En el cursillo les explicaron que, en el siglo XXI de la era humana, los vehículos como este son auto conducidos, guiados por un ente artificial planetario llamado Gúguel, o algo parecido. En consecuencia, 666 ordena emitir el destino, y Tasio grita:

  • Oquei Gúguel, a Madrid.

Asume que la orden había sido captada, de modo que pone la palanca del cambio en modo avance, y aprieta el pedal de la derecha. La marcha entra con un crujido espantoso (en la documentación solo aparecen dos pedales, así que 666 asume que el tercero es redundante) y el coche sale traqueteando hacia las puertas de un edificio enorme.

Con una probabilidad del 78,42%, 666 entiende que va a estrellarse contra una iglesia, aparentemente una estructura rígida y resistente al impacto. Eso no puede ser bueno, ni para el transporte, ni para el transportado.

666 logra detener el vehículo justo antes de colisionar, pisando simultáneamente los tres pedales con los enormes pies de Tasio. Procesa un chequeo de emergencia del cuerpo anfitrión. Tasio tiene las pulsaciones a 130, pero por lo demás está bien, o al menos no está peor de lo que estaba cuando lo poseyó.

Sale del coche. Un grupo de humanos se dirige hacia él, dos de los cuales visten ropas verdes y portan armas cinéticas, seguidos por Venancio.

666 se alerta y activa el modo lucha de Tasio.

Viene gritando un hombre rollizo, con la cabeza cubierta por lo que parece una antena parabólica de paño negro, puesta al revés.

  • Eh, Tasio, tonto de los cojones, ¿estás bien?

Aparte de la sorpresa de que el hombre – identificado como alcalde – asuma que los órganos reproductivos cojones pueden tener más o menos inteligencia, 666 deduce que la pregunta conlleva buena intención, de modo que desactiva el modo lucha del cerebro de Tasio.

Mucho mejor así, porque si bien la muerte del anfitrión no afecta al estado del huésped, la probabilidad de salto a otra entidad física se reduce mucho. No es habitual el intercambio de fluidos entre vivos y difuntos en esta civilización. No como en la suya, en que los espíritus de los difuntos se transmiten por la vía alimenticia, y ya de paso se aprovechan las proteínas. En fin, cosas de civilizaciones atrasadas.

  • Tasio, joder no me asustes. ¿Estás bien?

666 emite un mensaje de confirmación, reforzado por fuertes movimientos de cabeza afirmativos, que acaban despidiendo al suelo un objeto similar al que cubre la parte superior del cráneo de alcalde. 666 encuentra la palabra en la memoria de Tasio: boina.

  • Tasio está bien.
  • Hostia, y ahora habla de sí en tercera persona, ¡la leche!

En conjunto, las referencias al pan ácimo y el líquido nutriente blanco resultan confusas, de modo que 666 las ignora. Regresa al coche.

Para evitar más errores, analiza los mandos del vehículo desde un punto de vista funcional. Con una probabilidad superior al 80%, la rueda insertada delante del asiento debe servir para dirigir el vehículo. Los pedales para acelerar o frenar (el tercero sigue siendo una incógnita).

Gira de nuevo la llave, y el coche da un salto hacia delante y se detiene de nuevo.

Pisa el pedal sobrante, por probar que no quede. Ahora el motor arranca sin que se mueva el vehículo. Bien. Levanta despacio el pie izquierdo del pedal. El coche se mueve. Bien de nuevo.

Consigue orientar la trayectoria hacia la salida del pueblo.

Aún tiene tiempo de ver cómo Venancio sale corriendo tras el coche mientras grita.

  • ¡Me ha robado el coche!
  • ¿Cómo te va a robar el coche el tonto del pueblo que ni sabe conducir?  – Pregunta el alcalde. – ¿Cuándo ha sido eso?
  • Cuando le he tirado las llaves.
  • ¿Le ha tirado usted las llaves, y se queja de que le ha robado el coche?  – Intenta aclarar el cabo de la guardia civil. – ¿Y por qué le ha tirado usted las llaves?
  • Pues porque Tasio me las pidió.
  • O sea, que Tasio te pide las llaves, tú se las das, ¿y dices que te ha robado el coche? – Resume el alcalde.- Pues va a ser que Tasio ya ha encontrado un sucesor.

Los demás ríen, o eso deduce 666 al ver por el espejo retrovisor que la gente dobla sus cuerpos mientras se sacuden espasmódicamente. Bueno, todos menos Venancio.

Quizás se pregunten por qué tuvo 666 la oportunidad de ver cómo reían los lugareños si el coche ya estaba en marcha y alejándose de la plaza. La respuesta es sencilla: recuerden que según la documentación del curso que recibió 666, los coches del siglo XXI de la era humano-cristiana son automáticos y basta con poner la barra del cambio de marchas en modo avance, que es la primera posición. Es un conflicto cognitivo bastante comprensible si tenemos en cuenta que el coche que conduce Tasio fue construido hacia 1990, y eso siendo positivos.

Despacio, pero ya está marchando camino de Madrid. La primera parte de su misión ha sido complicada, pero la ha superado con éxito. A esta velocidad, tardará no menos de ocho horas, de modo que 666 se relaja y pasa parte del control a Tasio. Pésima idea.

Lo distraen de su meditación los golpes desesperados de Tasio sobre el volante para hacer sonar el pito. Pero por más que suena, la estructura vegetal sólida árbol parece decidida a no moverse. En medio de su sobresalto, 666 ordena a Tasio presionar el pedal del freno, pero con tan poca precisión que el coche acaba acelerando. No es que a treinta kilómetros por hora el golpe fuese especialmente espectacular, pero desde luego resultará efectivo si tenemos en cuenta que, durante la fase de preparación, nadie mencionó un mecanismo denominado cinturón de seguridad.

A efectos de registro, diremos que el árbol sobrevivió al impacto, pero el cuerpo anfitrión de 666 en ese momento resulta malparado. Todo queda en un fundido en negro. Un rápido chequeo de estado revela que Tasio ha sufrido daños, si no graves, sí invalidantes: costillas fracturadas, shock severo, y pérdida de conocimiento.

Sin acceso a los órganos sensitivos periféricos, 666 queda mudo, sordo y ciego. Desconecta el centro de dolor para evitar sobresaltos, se retrepa en la consciencia – o inconsciencia, según se mire – de su anfitrión, y espera.


La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es portada-bichos-de-proxima-centauri.png

Los comentarios están cerrados.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

Blog del Gran Baladre

Bacineamos de to lo que se menea

Florent Marcellesi

Blog del eurodiputado de EQUO

BlogSOStenible: Noticias medioambientales y datos... aportando soluciones

Ecología, Economía, y Sostenibilidad, desde los países ricos: Aprender, Ayudar y Disfrutar... desde Málaga (España).

Autonomía y Bienvivir

Bacineamos de to lo que se menea

La proa del Argo

Bacineamos de to lo que se menea

Salva Solano Salmerón

Bacineamos de to lo que se menea

Joven Furioso

Escritos, divagaciones y un chancletazo al libre albedrío.

Vota y Calla

No te metas en lo que SÍ te importa

Blog de Gregorio López Sanz

Bacineamos de to lo que se menea

Colectivo Novecento

Blog de economía crítica y pensamiento político

REMEMORACIÓN

Memoria de las víctimas, Historia y Política

Economistas Frente a la Crisis

El pensamiento económico al servicio de los ciudadanos

A %d blogueros les gusta esto: