El caso de estudio: 8. La regla de oro.

Aquí finaliza la historia de Víctor-Venancio, que inicié a finales de enero. Espero que os haya gustado.


Al poco vuelve a surgir de la arboleda M.Ptaguj para internarse en la ciudad por la puerta que da a la calle Teodoro Camino. Tiene prisa, debe cumplir una misión urgente.

En el fondo, W no se ha tomado en serio la conversación con el tal M.Ptaguj. ¿Ondas de capacidad óptica? ¿Descendientes de saurios? ¿Invisibilidad por superposición de ondas complementarias? En realidad, le suena todo a arameo clásico porque él no es de ciencias, pero en conjunto le parece demasiado alucinante. Vamos, justo el tipo de tonterías que cabrían en una alucinación. Ergo, se le va la olla. Demasiado tiempo sin riego sanguíneo durante la disección aórtica. Un paquete alucinatorio que venía junto con la amnesia, pero no se lo advirtieron.

Se levanta con ciertas dificultades, porque además de tener mucho frío, se le han dormido las extremidades. Eso le está ocurriendo desde que lo operaron, que a la menor de cambio siente unos hormigueos en los miembros – en todos los miembros, incluido ese en el que usted está pensando – de un calibre tal que resulta francamente doloroso.

Muy despacio, sin cruzar los dedos para no tropezarse con más monstruos porque ello le reportaría más dolor, camina hacia la salida del parque. Ya deben ser las siete bien pasadas, así que espera que Paco lo deje entrar en su casa para calentarse un poco. Lo que no deja de ser mala leche por su parte, porque es su casa, la suya, la de él, que se la han quitado y encima tiene que pedirles permiso para entrar. Mañana sin falta se acerca a la comisaría y los denuncia, que por muy bien que le caiga Paco, lo han echado de su propia casa. Mañana, sin falta.

Mientras se interna por la calle Teodoro Camino le viene a la mente Bárbara. La casualidad de que lo conociera de la universidad, y la buena química entre ellos. Lástima que esté tan preñada, porque la chica, sin ser guapa, lo que se dice guapa, tampoco es fea, y es simpática. En otras circunstancias le habría tirado los tejos, pero ahora él no está para esfuerzos, y menos con una preñada que se prostituye, o eso le ha parecido entender. Que vale, que si él pudiera probablemente lo haría también para sacarse unas perras, pero qué coño, siendo mujer no está bien ser puta, no es lo mismo.

En fin, a ver si acude mañana y charlan un rato más, y si la cosa se pone y ella le hace un favor gratuito… Es pensar en eso y sufre una erección. No, falsa alarma, es solo un principio de empalme que no llega a ninguna parte. Si es que no tiene fuerza para nada…

Y si lo de los… ¿Cómo dijo? ¿Sombrianos, sombreños, sombreros, …? Da igual, ¿Y si lo de los monstruitos esos fuese verdad? Joder, ahí sí tiene materia para un buen artículo científico, y luego a vivir de las conferencias y rentas. Ahí es nada, algunos dinosaurios sobrevivieron y sus descendientes caminan entre la humanidad, y nos observan.

¡Vaya puntazo! Se lo van a rifar las universidades y sociedades científicas.

Vale, ha dado su palabra de que no hablaría de eso, pero la palabra dada a un bicho no cuenta. Por mucho que el pájaro hable, o grazne comprensiblemente, porque eso era un graznido más que palabras. A lo mejor ni siquiera son inteligentes, son como los cuervos y los loros que solo emiten sonidos sin saber lo que dicen. No, no tiene por qué cortarse…

Gira por Dionisio Guardiola, y sigue por la calle Jesús Nazareno hasta desembocar en Santa Quiteria, y de ahí a la Plaza Carretas. Sigue dando vueltas a sus planes, que básicamente consisten, a corto plazo, en recuperar su casa, conseguir algo de sexo por compasión con Bárbara, y luego, a más largo plazo,  forrarse a costa de los sombrereros, o como se llamen.

Tan concentrado va que no se ha dado cuenta de que un muchacho lo está siguiendo desde que entró en la Plaza. Cuando entra en el pasillo entre el Mercado de Carretas y el Centro Cultural, totalmente sumido en sus pensamientos, se escucha un silbido suave y muy agudo. Una pandilla asoma por el otro extremo del pasaje. Los chavales se quedan apoyados en la pared, como si simplemente estuviesen matando el tiempo. Por detrás de W caminan sin prisa otros tres o cuatro chicos. Cuando está más o menos a mitad de camino todos convergen sobre él y empiezan a darle de golpes por todas partes.

— ¿Qué? ¿Por…?

Ni por qué llega a preguntar. Simplemente le caen golpes por todas partes. Entre medias, algunos insultos poco originales del tipo hijoputa, cabrón… Otros sí lo son: genocida, asesino…

El ataque no llega a durar ni treinta segundos, pero es consciente de haber perdido varias piezas dentales. Tiene la nariz, y posiblemente la mandíbula inferior, rotas. Algunas costillas también han caído, porque el costado derecho le duele muchísimo, y le cuesta respirar.  Solo ve por un ojo, y bastante borroso.

Lo han dejado apoyado en la pared, medio oculto tras una caja que parece de telefonía. Está perdiendo sangre por boca y nariz. No puede respirar.

Por el ojo que todavía no se ha hinchado ve acercarse a alguien, una mujer. Le parece conocida. Es María.

— María, por favor…

Ella le escupe.

— Ya no nos quitarás la casa, ¡cabrón!

¿Cómo lo sabían? No se lo ha dicho a nadie, ni siquiera a Bárbara. ¿Y cómo ha podido tenderle la trampa, si no dijo por dónde vendría?

La mujer se ha ido. La iluminación está encendida, pero no alumbra al interior de la calle. No lo encontrarán hasta la madrugada, cuando abra el Mercado. Y para entonces es dudoso que esté vivo.

— ¿W?

— Aquí…

— Joder tío, estás hecho una mierda.

— Paco…

— Oye, yo lo siento, de verdad que me caías bien, pero no puedo permitir que te rescaten y denuncies a mi mujer. Entiéndelo, ella es sagrada. Es la madre de mi hijo.

Un rayo de dolor lo atraviesa. Llega a tiempo de ver cómo Paco retira la navaja del lado izquierdo de su pecho y escucha dos últimas palabras.

— Lo siento…

Luego, nada.


Al día siguiente, en el parque, M.Ptaguj se encuentra sentado sobre la hierba, rodeado por sus alumnos. Está graznando en una frecuencia inaudible para los humanos. Esto es lo que está diciendo.

— Tomad nota. Caso de estudio W: cómo eliminar un peligro para nuestra invisibilidad.

Los chicos escriben apresuradamente con su zarpa extensible sobre la superficie de sus tabletas.

— Profesor.

El que levanta los cuatro dedos de la mano es J.Parragraph, el estudiante capturado el día anterior por W.

— ¿Sí, J?

— ¿Era necesario matarlo? ¿No podríamos haber alcanzado un acuerdo de silencio con él?

— Quieres decir un pacto quid pro quo, tú no hablas de nosotros, y nosotros no te matamos. ¿Es eso?

— Por ejemplo, profesor.

— Imposible. La regla de oro, la conclusión que emerge de todos los casos de estudio desde que la humanidad aprendió a cultivar, y mediante la agricultura transformó su sociedad en sedentaria y ligada a la tierra, ha sido siempre la misma desde hace cinco mil años: en los humanos la maldad es la regla, la bondad la excepción, la palabra dada es viento.

— Entiendo profesor, pero aún así, influenciar a los humanos Paco y María para que lo hiciesen matar a golpes…

— Ah, eso. Es que a los humanos les gusta morir a manos de conocidos. Forma parte de su cultura. Y ahora vamos con la lección de hoy. ¿Qué os he dicho acerca de no poneros al alcance de los humanos?


Los comentarios están cerrados.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

Blog del Gran Baladre

Bacineamos de to lo que se menea

Florent Marcellesi

Blog del eurodiputado de EQUO

BlogSOStenible: Noticias medioambientales y datos... aportando soluciones

Ecología, Economía, y Sostenibilidad, desde los países ricos: Aprender, Ayudar y Disfrutar... desde Málaga (España).

Autonomía y Bienvivir

Bacineamos de to lo que se menea

La proa del Argo

Bacineamos de to lo que se menea

Salva Solano Salmerón

Bacineamos de to lo que se menea

Joven Furioso

Escritos, divagaciones y un chancletazo al libre albedrío.

Vota y Calla

No te metas en lo que SÍ te importa

Blog de Gregorio López Sanz

Bacineamos de to lo que se menea

Colectivo Novecento

Blog de economía crítica y pensamiento político

REMEMORACIÓN

Memoria de las víctimas, Historia y Política

Economistas Frente a la Crisis

El pensamiento económico al servicio de los ciudadanos

A %d blogueros les gusta esto: